Ignacio Rivero, mediocampista uruguayo y excapitán de Cruz Azul, ofreció este martes una explicación sobre su salida del club celeste tras cinco años y medio defendiendo la camiseta de La Máquina, describiendo el momento como una sensación extraña y un cierre de ciclo con emociones encontradas antes de comenzar su nueva etapa profesional con Xolos de Tijuana en el torneo Clausura 2026. Rivero, reconocido por su liderazgo dentro y fuera del campo, se despidió de la afición celeste y de los medios de comunicación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México antes de tomar su vuelo hacia el norte del país, donde se integrará a su nuevo equipo bajo el mando del entrenador Sebastián “Loco” Abreu.
En sus declaraciones, Rivero reconoció que dejar Cruz Azul representa un momento inusual en su trayectoria debido al tiempo y la dedicación que entregó al club. Señaló que fue una experiencia intensa en la que vivió triunfos, derrotas y aprendizajes que han marcado su carrera profesional. Aunque describió la salida como una “sensación rara” por la forma en que se dio, manifestó que ahora su enfoque está en el nuevo desafío con Xolos y que se siente feliz por la oportunidad de continuar su carrera futbolística. El uruguayo también destacó que su familia está tranquila y satisfecha con esta nueva etapa, subrayando que cerró este ciclo con gratitud hacia Cruz Azul y su afición.
Rivero, quien llegó a México en 2018 y fue pieza clave en el mediocampo de Cruz Azul, recordó con cariño su primer contacto con el futbol mexicano y el respaldo que recibió desde sus primeros días en el país, lo que le permitió consolidarse como uno de los referentes del equipo. El futbolista resaltó que se entregó “en cuerpo y alma” durante su estancia en La Máquina y que siempre valoró el apoyo de los seguidores y del personal del club, con quienes compartió momentos importantes, incluidos títulos nacionales e internacionales. A pesar de las sensaciones encontradas al despedirse, enfatizó que mantiene una profunda gratitud por todo lo vivido en la institución celeste.
Respecto a la relación con el técnico Nicolás Larcamón, Rivero evitó entrar en detalles y prefirió mantener la discreción, describiendo su vínculo con el entrenador como cordial y un asunto que pertenece al interior del club. Enfatizó que no es necesario darle mayor trascendencia a ese aspecto y que su enfoque principal está en aprovechar la oportunidad que se le presenta en Tijuana. La salida de Rivero coincide con un periodo de ajustes en la plantilla de Cruz Azul, que ha dado pasos para incorporar nuevos elementos extranjeros liberando plazas con las salidas de jugadores como Rivero y Lorenzo Faravelli.
La despedida de Rivero, emotiva y reflexiva, deja una huella en la memoria de los seguidores de Cruz Azul dado su aporte significativo al equipo durante los últimos años. Su transición a Xolos de Tijuana marca el inicio de un nuevo capítulo en su carrera, en el que buscará aportar experiencia y liderazgo en la cancha mientras se adapta a un nuevo entorno competitivo dentro de la Liga MX.


