Los Houston Texans iniciaron su camino en los playoffs con una contundente victoria por 30-6 sobre los Pittsburgh Steelers en el partido del Monday Night Football. Sin embargo, el triunfo quedó marcado por la preocupante lesión de su receptor estrella, Nico Collins, quien abandonó el encuentro por una conmoción cerebral.
La lesión ocurrió al inicio del último cuarto, cuando los Texans lideraban por 7-6. El mariscal de campo C.J. Stroud lanzó un pase en una ruta diagonal que fue recibido por Collins, quien al caer de frente soltó el balón y de inmediato se llevó ambas manos al rostro, evidenciando dolor. El cuerpo médico del equipo lo atendió en la carpa azul instalada en la banda, pero poco después fue trasladado en camilla al vestuario y descartado para el resto del partido.
Collins, quien ha superado las 1,000 yardas en tres temporadas, ya había sufrido una conmoción cerebral en la Semana 7 durante la derrota ante los Seattle Seahawks. Regresó dos semanas más tarde en la caída frente a los Denver Broncos.
En el encuentro frente a Pittsburgh, el receptor sumó tres recepciones en siete intentos, para un total de 21 yardas. Durante la temporada regular, lideró al equipo con 1,117 yardas por recepción y compartió el liderato de touchdowns aéreos con seis anotaciones.
Además de Collins, los Texans enfrentaron otras bajas por lesión. El receptor Justin Watson también fue descartado en la segunda mitad tras sufrir una conmoción cerebral. Asimismo, el safety Jaylen Reed, quien había sido activado el mismo lunes después de una lesión en el antebrazo, tuvo que abandonar el campo en el primer cuarto debido a un problema en la rodilla.
El equipo de Houston deberá prepararse con rapidez, ya que enfrentará a los New England Patriots el próximo domingo en la ronda divisional de la Conferencia Americana, con una plantilla afectada por las lesiones y a la espera del estado físico de varias de sus piezas clave.


