La República Popular China anunció que en 2025 su superávit comercial alcanzó una cifra sin precedentes de casi 1,2 billones de dólares, lo que representa el mayor saldo positivo en la balanza comercial de su historia y un incremento de aproximadamente 20 % respecto a 2024. Este resultado fue posible pese a las persistentes tensiones arancelarias, especialmente con Estados Unidos, informó el gobierno chino basado en datos oficiales de la Administración General de Aduanas.
El superávit comercial —la diferencia entre las exportaciones e importaciones— no solo consolidó un récord anual, sino que además se mantuvo por encima de la marca del billón de dólares desde noviembre de 2025 cuando alcanzó 1,08 billones, según registros previos.
Autoridades económicas destacaron que la economía china enfrentó un entorno externo complejo y desafiante, con aranceles elevados sobre bienes exportados a Estados Unidos, donde las ventas se redujeron considerablemente en el último año. A pesar de ello, el país logró expandir sus exportaciones a otros mercados globales, incluido el Sudeste Asiático, África, la Unión Europea y América Latina, diversificando así sus fuentes de demanda.
Según analistas internacionales, este récord refleja tanto la capacidad de China para encontrar nuevos canales comerciales como la fortaleza estructural de su industria manufacturera, especialmente en sectores de alta tecnología y bienes de valor añadido.
El desarrollo también fue interpretado por expertos como un signo de la resiliencia del comercio exterior chino frente a obstáculos geopolíticos y arancelarios, y plantea un debate en torno a la competitividad global y el equilibrio de las cadenas de suministro internacionales.
En resumen, al concluir 2025 con un superávit comercial histórico —que supera el producto interno bruto de muchas economías nacionales— China reafirma su posición central en el comercio mundial al tiempo que enfrenta nuevos retos de política económica y relaciones comerciales multilaterales.


