El sargazo, una alga marina que ha afectado gravemente a las costas del Caribe mexicano, se prevé que llegue en mayor cantidad este año, y el municipio de Tulum ya se está preparando para mitigar su impacto. De acuerdo con autoridades locales y expertos en medio ambiente, se ha establecido una estrategia conjunta que involucra a diversos sectores para enfrentar este desafío, cuyo inicio se ha adelantado en comparación con años anteriores.
“Las autoridades en Tulum están uniendo esfuerzos para abordar la situación del sargazo antes de que se convierta en una crisis mayor”, comentó el director de Ecología y Medio Ambiente del municipio, quien destacó la importancia de la coordinación entre los distintos actores involucrados. La iniciativa incluye la colaboración con la Secretaría de Marina, que se encargará de implementar las primeras acciones en el mar para evitar que el sargazo llegue en grandes cantidades a la costa.
En este sentido, se ha planteado el uso de barreras flotantes y otras tecnologías para reducir el impacto ambiental, como el deterioro de los ecosistemas marinos y el efecto negativo sobre el turismo. Según las autoridades, esta es una de las principales preocupaciones, ya que Tulum depende en gran medida del turismo para su economía. “Estamos trabajando para minimizar el impacto visual y ambiental, y garantizar que las playas sigan siendo atractivas para los visitantes”, agregó el funcionario.
Además, se ha intensificado la vigilancia en las zonas costeras y se han preparado equipos especializados para limpiar las playas de manera eficiente y rápida. La temporada de sargazo suele alcanzar su punto máximo entre los meses de mayo y agosto, pero este año se espera que la presencia de esta alga comience antes de lo habitual. “Nos encontramos frente a una temporada atípica, por lo que no podemos bajar la guardia”, señaló el director de Protección Civil de Tulum.
Las medidas implementadas en Tulum buscan no solo preservar el atractivo turístico de la zona, sino también proteger el medio ambiente local. La acumulación de sargazo puede afectar la calidad del agua y la biodiversidad marina, además de generar malos olores y perjuicios económicos por la interrupción de las actividades turísticas.
Con esta anticipación, Tulum se coloca como un ejemplo de proactividad ante los desafíos del cambio climático y sus efectos sobre el ecosistema local. La coordinación y el compromiso de las autoridades y la sociedad civil serán claves para enfrentar este fenómeno natural de manera efectiva.


