El 7 de enero de 2026, Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, fue fatalmente baleada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el barrio central de Minneapolis, a escasos bloques de su domicilio.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos y las transcripciones de llamadas al 911 obtenidas por diversos medios internacionales, Good conducía su vehículo cuando fue abordada por agentes federales durante una operación de control migratorio. Un agente, identificado posteriormente como Jonathan Ross, caminó alrededor de su todoterreno mientras otros intentaron que abriera la puerta. Good intentó mover su vehículo alejándose de la escena cuando Ross respondió abriendo fuego, alcanzándola con varios disparos que acabaron con su vida.
Las transcripciones muestran que después de los disparos el todoterreno continuó hasta impactar contra otro automóvil y un poste, y que los propios agentes pidieron a los servicios de emergencia que acudieran al lugar. Testigos presentes describieron al agente señalando el número de emergencia para pedir apoyo tras el incidente.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y funcionarios del gobierno federal defendieron el accionar del agente, alegando que actuó en defensa propia ante lo que describieron como una amenaza por parte de Good. La versión oficial calificó la acción de la víctima como un intento de usar su vehículo contra los agentes, una afirmación que ha sido cuestionada por testigos, legisladores y autoridades locales que revisaron el material audiovisual del suceso.
El caso ha generado una respuesta pública considerable, con protestas en varias ciudades de Estados Unidos y llamados de diferentes sectores para que se clarifiquen los hechos y se realicen investigaciones independientes. La familia de Good ha contratado a una firma de abogados que también representó a la familia de George Floyd, buscando respuestas y posibles responsabilidades legales tras el tiroteo.
Good deja tres hijos, incluido uno de seis años, y a su pareja Becca Good, quien la describió como una persona profundamente compasiva. La comunidad y autoridades locales han expresado su consternación por la violencia del incidente y la falta de claridad en las primeras versiones gubernamentales.
Este incidente ha intensificado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales y ha puesto de nuevo bajo escrutinio las tácticas de las operaciones migratorias en zonas urbanas.


