La relación entre México y Estados Unidos enfrenta un momento de tensión derivado de declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la lucha contra los cárteles de la droga y la cooperación bilateral en materia de seguridad. Ante estas presiones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reafirmado la postura del gobierno mexicano, destacando tanto los avances alcanzados como el respeto a la soberanía nacional.
Las tensiones surgieron después de que Trump sugiriera la posibilidad de intensificar las acciones de Estados Unidos contra los cárteles en territorio mexicano, incluso contemplando la participación de tropas estadounidenses. México ha rechazado de manera categórica cualquier intervención militar extranjera, defendiendo su integridad territorial.
En conferencia de prensa, la presidenta Sheinbaum subrayó que “hay que seguir colaborando, pero hay dos palabras muy importantes; respeto mutuo y responsabilidad compartida”. Señaló que los resultados de la cooperación bilateral son evidencia de progreso, como el aumento de decomisos de drogas y la reducción de homicidios dolosos.
Además, Sheinbaum ha planteado que la crisis del consumo de drogas en Estados Unidos también debe ser atendida como parte de una solución integral al problema del narcotráfico, reforzando así la necesidad de un enfoque bilateral más equilibrado.
Por su parte, ambos países anunciaron la realización de una reunión en febrero en Washington para tratar temas de seguridad, en la que se espera concretar acciones conjuntas contra los cárteles, el tráfico de fentanilo y el contrabando de armas. El comunicado conjunto reconoce que, “aún con el progreso alcanzado, subsisten desafíos significativos” que requieren atención continua de ambas partes.
Este anuncio ocurrió en medio de una semana marcada por contactos diplomáticos, incluyendo conversaciones telefónicas entre los secretarios de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente, y de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, así como una llamada entre Sheinbaum y Trump para gestionar las diferencias y buscar consensos en temas de seguridad.
En este contexto, Sheinbaum ha insistido en que la cooperación con Estados Unidos puede y debe fortalecerse sin que ello implique renunciar a la soberanía del país. El gobierno mexicano ha ofrecido ampliar el intercambio de inteligencia y la participación en centros de comando, aunque mantiene firme su rechazo a la presencia de fuerzas militares extranjeras en territorio mexicano.
La situación también ha generado reacciones en Estados Unidos. Un grupo de legisladores demócratas advirtió sobre las consecuencias negativas de una intervención militar en México, argumentando que violaría la soberanía mexicana y perjudicaría las relaciones de cooperación existentes entre ambos países.
En suma, México y Estados Unidos se encuentran en un punto crítico de su relación bilateral, con México reafirmando su compromiso con la colaboración en seguridad y rechazando categóricamente cualquier intervención, mientras avanzan negociaciones para concretar esfuerzos conjuntos que atiendan las amenazas compartidas sin afectar la soberanía nacional.


