El domingo 18 de enero de 2026 por la noche, dos trenes de alta velocidad colisionaron en Adamuz, provincia de Córdoba, España, en uno de los accidentes ferroviarios más graves en décadas en ese país. El descarrilamiento de un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid causó que invadiera la vía de un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario, lo que provocó la colisión y el descarrilamiento de ambos convoyes.
Las cifras provisionales oficiales señalan que al menos 40 personas han fallecido y más de un centenar han resultado heridas, con cifras aún sujetas a revisión conforme avanzan las labores de rescate y búsqueda.
Desde el lugar de los hechos, testigos presenciales narraron escenas de confusión, pánico y desolación tras el impacto. En declaraciones recogidas por medios españoles, un pasajero relató: “Notamos un frenazo fuerte y en décimas de segundo otro más importante que fue el que hizo que descarrilase el tren”. “Había muchas personas esparcidas por el vagón, muchas maletas de por medio… se apagaban y encendían las luces”, explicó otro testigo.
Otros testimonios describen la presencia de niños, mujeres embarazadas y adultos mayores entre los pasajeros, lo que acentuó la sensación de horror entre quienes sobrevivieron al siniestro.
A la par, quienes se encontraban en el exterior del lugar también compartieron su conmoción. Un viajero que brindó su testimonio ante cámaras afirmó: “Las imágenes son devastadoras, estamos en shock, no sé cómo pasa esto”.
Las autoridades españolas han declarado tres días de luto nacional y han desplegado un operativo que incluye la participación de unidades de emergencia, cuerpos de rescate y equipos especializados para la atención de heridos y el apoyo a las familias afectadas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la zona y aseguró que se investigará exhaustivamente la causa del accidente.
Hasta ahora, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha señalado que el accidente ocurrió en una recta cuya vía fue renovada recientemente, aunque aún se desconoce la causa precisa del descarrilamiento.
Mientras tanto, los servicios médicos continúan atendiendo a decenas de heridos en hospitales cercanos, y las comunidades locales han respondido brindando ayuda y apoyo a los afectados en medio de un clima de dolor y consternación generalizados.


