El Tribunal Supremo de Estados Unidos evaluó este miércoles una demanda presentada por el expresidente Donald Trump para destituir a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal (Fed), lo cual ha generado un intenso debate sobre los límites de la autoridad presidencial y la independencia de la principal institución monetaria del país.
Durante la audiencia, que se prolongó por más de dos horas, varios jueces —incluidos magistrados conservadores— manifestaron dudas sobre la posición de la Casa Blanca y advirtieron que permitir que el presidente remueva a un gobernador de la Fed sin restricciones podría “debilitar, si no destrozar, la independencia de la Reserva Federal”, según advirtió el juez Brett Kavanaugh, uno de los nombrados por el propio Trump.
La acción de Trump se basa en alegaciones no probadas de fraude hipotecario dirigidas contra Cook, quien ha negado categóricamente cualquier irregularidad y argumenta que las acusaciones sirven de pretexto para apartarla debido a diferencias en la política monetaria, particularmente sobre el ritmo de los recortes a las tasas de interés.
Los magistrados también discutieron si el proceso seguido por la administración fue adecuado y si la Casa Blanca respetó los estándares legales requeridos para un despido de esta naturaleza. La jueza Amy Coney Barrett, también nombrada por Trump, planteó interrogantes sobre el impacto económico de una destitución, mencionando que economistas han advertido sobre un posible riesgo de recesión si se socava la independencia del banco central.
Por su parte, la jueza progresista Sonia Sotomayor enfatizó la necesidad de un debido proceso, al señalar que permitir cambios en la composición del ente regulador sin una revisión judicial robusta podría afectar la confianza pública y global en el sistema legal y financiero de Estados Unidos.
El caso también se produce en un contexto más amplio de tensiones entre Trump y la Fed. El mandatario ha criticado públicamente al presidente de la institución, Jerome Powell, por no implementar recortes de tasas más agresivos, y ha sugerido su deseo de colocar a aliados en posiciones clave cuando el mandato de Powell concluya en mayo.
Hasta ahora, los tribunales inferiores han permitido que Cook permanezca en su cargo mientras continúa el litigio, y la decisión final de la Corte Suprema se espera para junio de 2026. El resultado de este proceso podría tener repercusiones duraderas en la separación de poderes y en la autonomía de los organismos independientes del poder ejecutivo en Estados Unidos.


