El gobierno de Estados Unidos completó la publicación de un volumen masivo de documentos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein, el financista condenado por tráfico sexual de menores que murió en prisión en 2019, cumpliendo en parte con la Epstein Files Transparency Act, legislación que ordenaba la divulgación de los archivos del caso. La entrega incluyó millones de páginas, miles de videos e imágenes que estuvieron disponibles en el sitio web del Departamento de Justicia, aunque la difusión no estuvo exenta de polémica y críticas tanto de sobrevivientes como de legisladores y defensores de la transparencia.
Las autoridades federales publicaron aproximadamente tres millones de páginas de documentos, unos dos mil videos y alrededor de 180 000 imágenes que forman parte de las investigaciones judiciales y federales sobre Epstein y su entorno, incluyendo casos vinculados a su exsocía Ghislaine Maxwell, actualmente condenada a prisión. La publicación se realizó semanas después del plazo fijado por el Congreso y tras un proceso de revisión que, según funcionarios del Departamento de Justicia, incluyó la edición preventiva de imágenes para proteger identidades y cumplir con los requisitos legales.
La decisión de hacer públicos estos documentos se produjo en medio de disputas políticas y legales que se prolongaron durante años, a raíz de reclamos persistentes de que gran parte de la información relacionada con Epstein había permanecido oculta o under seal en investigaciones internas. Pese a las expectativas de una divulgación exhaustiva, defensores de víctimas y legisladores expresaron que la publicación fue insuficiente y que todavía se retienen millones de archivos que podrían aportar claridad sobre la red de abusos sexuales y las posibles omisiones de autoridades y personas influyentes.
Uno de los aspectos más controvertidos de la difusión fue la publicación inadvertida de decenas de imágenes explícitas sin editar que mostraban a mujeres jóvenes, muchas de ellas posiblemente menores de edad, con sus rostros visibles, lo que generó indignación entre las sobrevivientes y sus representantes. Varias de estas fotografías y otros materiales fueron retirados del acceso público después de que medios como The New York Times empezaran a notificar al Departamento de Justicia sobre estas fallas en las redacciones.
La reacción de las víctimas fue inmediata y crítica. Un grupo de sobrevivientes emitió un comunicado señalando que sus nombres e información personal se dieron a conocer, mientras que los hombres que abusaron de ellas permanecían ocultos o protegidos en los documentos oficiales. Esta situación alimentó la percepción de que, pese al objetivo declarado de transparencia, el proceso de publicación no ha garantizado una divulgación completa y respetuosa de los derechos de las víctimas.
Además de las imágenes, los documentos liberados contienen una gran cantidad de correos electrónicos, mensajes de texto, reportes de investigación interna y otras comunicaciones que han reavivado el debate sobre la influencia de Epstein y sus vínculos con figuras de alto perfil. Entre los materiales hay referencias a numerosas personas prominentes, algunas de las cuales han declarado que sus interacciones con Epstein fueron inocuas o no relacionadas con conductas delictivas, y otras que han sido objeto de escrutinio público.
Organizaciones defensoras de supervivientes y algunos legisladores han señalado que la filtración de documentos relacionados con Epstein, incluso si solo representa una fracción de los archivos existentes, ofrece información valiosa sobre la magnitud de la red de abuso. Sin embargo, han insistido en que la retención de millones de páginas, así como las redacciones extensas que impiden verificar ciertos hechos, representan una falla en el cumplimiento de la intención original de la ley de transparencia y continúan entorpeciendo la búsqueda de verdad y justicia.
En suma, aunque la publicación masiva de los archivos sobre Jeffrey Epstein marca un hito en la difusión de información histórica sobre uno de los casos de tráfico sexual más notorios de las últimas décadas, las críticas por fallas en las redacciones, por la divulgación de material sensible y por la ausencia de una transparencia plena reflejan la complejidad y sensibilidad de un proceso que continúa generando repercusiones políticas, legales y sociales en Estados Unidos y en ámbitos internacionales.


