La boxeadora argelina Imane Khelif se mantiene en el centro de una polémica internacional tras expresar su disposición a someterse a una prueba genética para poder competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, siempre y cuando esta sea administrada por el Comité Olímpico Internacional (COI), informó ella misma en una entrevista con medios deportivos.
Khelif, de 26 años, conquistó la medalla de oro en la categoría de peso welter femenino en los Juegos de París 2024, pero su trayectoria se ha visto marcada por acusaciones sobre su elegibilidad para competir entre mujeres. Estas controversias surgieron luego de que en 2023 fuera descalificada de los Campeonatos Mundiales bajo criterios de elegibilidad de género de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), un organismo que más tarde fue cuestionado por decisiones “arbitrarias” y cuya exclusión y reemplazo por parte del COI permitió que Khelif participara legalmente en París 2024.
Frente a la nueva exigencia de pruebas de sexo impuestas por World Boxing —el organismo provisional encargado del boxeo olímpico para 2028— la atleta presentó una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS) para impugnar la obligación de someterse a exámenes genéticos que certifiquen su elegibilidad en la categoría femenina. Sin embargo, ha señalado que aceptaría dicha prueba únicamente si es requerida por el COI y no por federaciones externas.
En sus declaraciones, Khelif defendió su identidad como mujer ante la controversia pública que ha rodeado su carrera. Subrayó que “ellos deben proteger a las mujeres, pero deben prestar atención a que, mientras protegen a las mujeres, no deben dañar a otras mujeres”. Además, afirmó: “No soy transgénero. Soy una mujer. Quiero vivir mi vida. Por favor, no me exploten en sus agendas políticas”.
La boxeadora también expresó su firme intención de seguir buscando justicia y claridad en su caso frente al CAS, sosteniendo que defenderá su derecho a competir si se le demuestra justicia en el proceso.
El caso de Khelif ha generado un amplio debate sobre las políticas de elegibilidad de género en el deporte femenino y cómo deben equilibrarse la inclusión y la equidad competitiva. Su disposición a aceptar pruebas bajo la supervisión del COI abre un nuevo capítulo en una disputa que ha atraído tanto atención mediática como crítica pública en todo el mundo.


