El gobierno de México ha decidido mantener un contrato para vender petróleo a Cuba, un acuerdo que se ha mantenido vigente durante varios años y que cobra relevancia en el contexto actual de políticas internacionales y cambios económicos. Este acuerdo, impulsado por la empresa mexicana Orix, permite que Cuba reciba petróleo de México con ciertas condiciones que no se ven afectadas por la política exterior de Estados Unidos.
La relación entre México y Cuba, especialmente en términos energéticos, se ve potenciada por la cooperación económica, algo que se ha mantenido a pesar de las fluctuaciones en la política global y las presiones internacionales. México, a través de su contrato con Orix, no solo ha mostrado un compromiso con la isla, sino también una estrategia de diversificación de sus alianzas internacionales en el sector energético.
En el contexto de las políticas de la administración de Donald Trump, quien impuso fuertes aranceles y sanciones a Cuba, el acuerdo ha demostrado ser una pieza clave para el suministro de petróleo a la isla sin las restricciones directas impuestas por el gobierno estadounidense. A pesar de las tensiones políticas que existen entre Cuba y Estados Unidos, la relación energética entre México y Cuba ha logrado mantenerse estable.
Este contrato también es significativo debido a que, a pesar de las presiones económicas externas, no se ha cerrado la posibilidad de que Cuba siga accediendo al petróleo mexicano bajo condiciones flexibles, lo que resalta la voluntad de México de colaborar en el desarrollo energético de la isla, incluso cuando las políticas de Estados Unidos favorecen un enfoque más restrictivo.
En este contexto, la venta de petróleo a Cuba no solo es una transacción económica, sino también un símbolo de solidaridad entre ambos países, en una región donde las relaciones comerciales suelen estar marcadas por la influencia de potencias extranjeras.


