Con el inicio oficial de la veda del mero en Yucatán, que se aplica del primero de febrero al treinta y uno de marzo y está diseñada para proteger el ciclo reproductivo de la especie y garantizar la sustentabilidad de la pesquería, autoridades, cooperativas y pescadores han expresado su preocupación por un incremento de la pesca ilegal en las costas yucatecas.
La prohibición temporal de la captura de esta especie, emblemática para la economía pesquera del estado, forma parte de un esfuerzo coordinado entre la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables de Yucatán, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca y otras instancias estatales para asegurar que los recursos marinos se reproduzcan y se mantengan disponibles para futuras temporadas de pesca.
Pese a la intención de proteger al mero durante su periodo crítico de reproducción, cooperativas pesqueras y líderes del sector han advertido que la actividad ilícita en altamar ha aumentado desde que inició la veda, poniendo en riesgo tanto la recuperación de la especie como la eficacia de las medidas de conservación. Se señala que la pesca ilegal continúa ocurriendo en zonas costeras históricamente vulnerables, donde algunos pescadores no respetan las restricciones temporales.
El incremento de estas prácticas ilegales representa un desafío para las autoridades, ya que la pesca furtiva en Yucatán no solo afecta al mero, sino también a otras especies marinas protegidas durante los periodos de veda, y contribuye a la explotación de recursos naturales fuera de los marcos permitidos.
Organizaciones del sector han solicitado un refuerzo en la vigilancia marítima y en los operativos de inspección, tanto en aguas federales como en los puertos, con el fin de disuadir la captura irregular y resguardar la salud de los ecosistemas. Las autoridades sostienen que respetar estos periodos de veda es fundamental para asegurar que la pesca siga siendo una actividad viable para las comunidades costeras que dependen de ella como principal fuente de sustento.


