El Comité Olímpico Internacional (COI) enfrenta una ola de críticas internacionales tras la venta de una camiseta conmemorativa de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en su tienda oficial en línea. El artículo formaba parte de lo que se denomina la Heritage Collection o colección histórica, que recoge productos alusivos a ediciones pasadas de los Juegos Olímpicos modernos.
La prenda exhibía, bajo el emblema olímpico, un diseño que remite directamente al cartel de los Juegos de Berlín de ese año, que incluyen símbolos visuales y estéticos asociados con la Alemania de la época, cuando el régimen nazi gobernaba y utilizó la cita olímpica como herramienta de propaganda internacional.
Organizaciones políticas, medios alemanes y sectores de la sociedad civil criticaron la iniciativa, señalando que la camiseta ”trata los Juegos de 1936 como un evento simplemente “vintage” o nostálgico”, cuando en realidad formaron parte de una estrategia propagandística del régimen nazi, según apuntan los críticos.
La figura del evento histórico no es neutral: los Juegos de Berlín 1936 fueron seleccionados años antes de la llegada de Adolf Hitler al poder, y durante su celebración el régimen nazi promovió discursos de superioridad racial y políticas antisemitas, hechos documentados incluso por museos y archivos históricos sobre el holocausto.
En respuesta a las críticas, el COI afirmó que era consciente de las “cuestiones históricas” relacionadas con la propaganda nazi de la época, pero defendió la venta de la camiseta argumentando que su propósito era recordar la participación de los 4 483 atletas de 49 países que compitieron en esos Juegos. También subrayó que el contexto histórico de los Juegos de 1936 se aborda en espacios como el Museo Olímpico en Lausana, Suiza.
El producto se agotó rápidamente en la tienda virtual, pese a que sus críticos consideraron que el uso del diseño —sin una contextualización más crítica o educativa— podía “sanitizar” el papel de la Alemania nazi en la historia olímpica y banalizar la gravedad de ese período.
Este episodio se suma a los debates contemporáneos sobre cómo recordar y representar eventos históricos sensibles en contextos deportivos y culturales, especialmente cuando involucran regímenes responsables de graves violaciones de derechos humanos.


