El Congreso de Perú aprobó el 17 de febrero de 2026 la destitución del presidente interino José Jerí, tras una votación que declaró la vacancia del cargo en medio de cuestionamientos políticos y acusaciones que marcaron su breve gestión. La decisión se produjo a pocas semanas de las elecciones generales programadas para abril, en un contexto de alta inestabilidad institucional.
Jerí había asumido la Presidencia tras la salida de su antecesora, en un escenario de crisis política que se ha prolongado en los últimos años. Su llegada al poder respondió al mecanismo constitucional que permite al titular del Congreso asumir el Ejecutivo de manera provisional ante la vacancia presidencial. Sin embargo, su administración enfrentó señalamientos que derivaron en un proceso parlamentario para evaluar su permanencia en el cargo.
Durante la sesión plenaria, los legisladores debatieron los argumentos a favor y en contra de la continuidad del mandatario interino. Finalmente, la mayoría parlamentaria respaldó la moción de destitución, lo que activó el procedimiento para designar a un nuevo presidente provisional entre los integrantes del Legislativo, quien deberá conducir el país hasta la toma de posesión del próximo gobierno electo.
La medida profundiza el escenario de volatilidad política que ha caracterizado a Perú en la última década, periodo en el que el país ha registrado sucesivos cambios de jefe de Estado por renuncias, destituciones o procesos judiciales. Analistas señalan que la reiteración de crisis en el Ejecutivo ha debilitado la confianza ciudadana en las instituciones y ha complicado la gobernabilidad.
Con la vacancia declarada, José Jerí regresará a sus funciones como congresista mientras el Parlamento define a su reemplazo en el Ejecutivo. El proceso ocurre en la antesala de los comicios nacionales, que serán determinantes para definir un nuevo rumbo político y cerrar, al menos de manera formal, un nuevo capítulo de transición en la historia reciente del país andino.


