Por: Cristina Padín.
Las lágrimas lloraban sobre el mar de plata de Galicia, ese que es bello como la verdad, sereno como la tradición y místico como la leyenda. Así es Galicia, tierra sincera de almas puras, lugar moderno y abierto de tradiciones muy arraigadas, rosario de senderos y arenales donde las leyendas vuelan y acarician..
Galicia mágica..
Las lágrimas llegaban desde cualquier lugar o desde todos los lugares. Como antaño lo hicieran las plañideras, como si fueran una cantiga de llanto, compañeras para unir y acompañar. Lloraban sobre el mar, hermoso y a veces cruel, sobre el mar en el que reposan tantos ramos de flores y tantas oraciones, esperanza y dolor.
Las lágrimas eran el duelo. El duelo, el negro, el respeto. El luto. El lacerante daño que provoca la ausencia. La pérdida hiriente de tantos que murieron trabajando, dando lo mejor de su interior. Las lágrimas eran hermanas, como siempre lo es Galicia. Puras, tristes, amargas, rotas. El mal del mar.
Las lágrimas jamás olvidarán el barco. El barco.. los barcos.. cada historia.. las historias..
Vivo en Sanxenxo mucho tiempo, mi playa abraza la playa de Marín
Somos de mar
A cada héroe del mar
A cada persona que hoy tiene Galicia en el pensamiento
A la esperanza
A mi niño Luis


