Por: Eduardo Ruíz-Healy.
@ruizhealy
Se realizó la consulta ciudadana para decidir si
revocarle o no su mandato al presidente Andrés Manuel López Obrador. Al momento
de escribir esto ignoro cuántos ciudadanos participaron y cuál fue el resultado
de la consulta.
Originalmente, el asunto debía ser sencillo. La
convocatoria a los ciudadanos para participar en el proceso de revocación
expedida por el Instituto Nacional Electoral (INE) el 14 de febrero pasado
anota los pasos y reglas que normaron el proceso desde ese día hasta el domingo
10 de abril pasado.
La pregunta única que contestaron quienes participaron
en la consulta fue: “¿Estás de acuerdo en que a ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR,
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por
pérdida de la confianza o siga en la Presidencia de la República hasta que
termine su periodo?”
En la papeleta que en la casilla se le entregó, cada
ciudadano solo debió marcar el cuadro correspondiente a una de dos opciones:
“Que se le revoque el mandato por pérdida de la confianza, o “Que siga en la
Presidencia de la República” y luego depositarla en una urna.
Desafortunadamente, tanto el presidente como los
gobernadores, presidentes municipales y legisladores federales y locales
morenistas desde un principio se encargaron de complicar el asunto para lograr
un objetivo: desprestigiar al INE y restarle credibilidad en este año en que
hay seis gubernaturas en disputa y más en 2024, cuando los votantes decidiremos
quien será el próximo titular del poder ejecutivo y votaremos por una nueva
legislatura federal.
Primero los morenistas y sus aliados en la Cámara de
Diputados le redujeron drásticamente su presupuesto al INE para 2022, a
sabiendas de que este año le tocaba organizar la consulta de revocación y conscientes
de que no le alcanzarían los recursos para realizar el proceso de acuerdo con
lo que ordena la Constitución.
Por ejemplo, el domingo se colocaron solo 57 mil 500
casillas en todo el país, menos que las 162 570 casillas que como mínimo debían
haberse instalado si tomamos en cuenta lo que señala el Artículo 41 de la Ley
Federal de Revocación de Mandato, que dice: “El Instituto deberá habilitar la
misma cantidad de las casillas que fueron determinadas para la jornada del
proceso electoral anterior, teniendo en cuenta la actualización que corresponda
al listado nominal”.
162 mil 570 son las que se instalaron para la elección
federal del 6 de junio de 2021 y el domingo apenas fueron el 35.4% de esa
cantidad. Apenas anunció el INE cuántas serían, los de MORENA y sus partidos
satélites se quejaron sabiendo muy bien que los ciudadanos que aprueban que la
gestión de AMLO, un 60% del total aproximadamente, verían la decisión del INE
como una agresión contra Andrés Manuel, como un intento de boicotear el proceso
de revocación.
Después, los lopezobradoristas convirtieron la
consulta de revocación en una de ratificación, desvirtuando por completo el
objeto de la misma. Y lo hicieron muy bien, tapizando al país de carteleras y
posters en donde junto a la foto de su líder aparecían invitaciones para
ratificarlo en su cargo. Y no sólo eso, funcionarios y legisladores morenistas,
desde AMLO hasta empleados municipales, promovieron activamente para que la
gente marcara el cuadro en que se manifestaba “El que siga en la presidencia”.


