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No vale la pena defender a dictadores latinoamericanos aliados de Putin

Eduardo Ruíz-Healy
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Por: Eduardo Ruiz-Healy.

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Imagina que organizas una comida sabatina en tu casa e
invitas a un amigo que te dice que asistirá con mucho gusto, pero solo si
también invitas a tres de sus amigos, que son personas que no te caen bien y no
deseas ver. ¿Aceptarías su propuesta o, como yo seguramente lo haría, lo
mandarías al diablo y lo desinvitaría?

Porque eso es precisamente lo que pretende el
presidente Andrés Manuel López Obrador en lo que se refiere a la Novena Cumbre
de las Américas que se realizará del 6 al 9 de junio en Los Ángeles,
California.

Después de haber dicho que sí asistiría, ahora dice
que no irá si a la reunión no son invitados todos los gobernantes de nuestro
continente. En particular se refirió al dictador de Cuba y supongo que también,
aunque no los mencionó, a los de Nicaragua y Venezuela.

Así lo dijo durante su conferencia de prensa: “…
estamos planteando que no se excluya a nadie, porque buscamos la unidad de toda
América y sentimos que no debe de haber confrontación, que aún con las
diferencias tenemos que dialogar y hermanarnos todos los americanos… queremos
que se invite a todos… Si se excluye, si no se invita a todos, va a ir una
representación del Gobierno de México, pero no iría yo… no quiero que continúe
la misma política en América… Todos juntos, porque entonces ¿se le va a poder
llamar Cumbre de las Américas? No sería eso si se excluye. Además, en la pasada
se invitó a todos”.

Es cierto lo que dice AMLO: una Cumbre de las Américas
no lo será si es excluido un solo gobernante o su representante. Pero, no
olvidemos que a estas reuniones multilaterales siempre hay uno o varios que
deciden no asistir y mandan a un representante.

Por eso, ¿no iría Andrés Manuel a Los Ángeles si el
cubano (o el venezolano o el nicaragüense) por alguna razón decidiera no ir y
enviara en su representación a algún funcionario de su gobierno? No lo creo.

El caso de Cuba es significativo porque no asistió a
las primeras seis Cumbres realizadas en Miami (1994), Santiago de Chile (1998),
Quebec (2001), Mar del Plata, Argentina (2005), Puerto España, Trinidad y
Tobago (2009) y Cartagena, Colombia (2012). Tampoco asistió a la Cumbre
extraordinaria de 2004 en Monterrey. Sí estuvo presente en las dos más
recientes de Panamá (2015) y Lima (2018). Nada indica que no pueda asistir a la
del mes entrante.

A menos de que Joe Biden decida que no quiere ser el
anfitrión de los dictadores que son aliados de quien hoy es su acérrimo
enemigo, el zar Vladimir Putin de Rusia.

En este caso AMLO debe actuar con prudencia e
inteligencia porque es muy probable que a partir de enero de 2023 los
republicanos que no quieren a México se apoderen del control de ambas cámaras
del Congreso estadounidense. No olvidarán el agravio que para su país
significará que nuestro presidente desdeñe la invitación de Biden en caso de
que éste no invite a sus cuates.

Nos guste o no, los mexicanos dependemos de Estados
Unidos y sin sus exportaciones de alimentos y combustibles el país se detendría
y padecería hambre. Si a las remesas se les cobrara un impuesto de salida
resultarían afectados millones de mexicanos ¿Vale la pena llegar a eso con tal
de solidarizarse con unos autócratas que no creen en la democracia que tanto
defiende nuestro presidente? No lo creo.

Eduardo Ruíz-Healy
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