Por: Cristina Padín.
..era culto, también. Y sabía de la existencia de El señor de las moscas y El señor de los Anillos. Obviamente conocía a Circe y a Bernarda Alba y los caminos de Swamn. Y no dejaba que pasara un día sin beber dos o tres tazas de café, oscuro y sin azúcar. Y le encantaba el mar con olas, también las calas gallegas blancas y plateadas y azules, le gustaba el toreo y las tardes de toros, la vida serena, las noches de septiembre.
Se llamaría Manuel o Pepe, Alberto o Carlos, Paco o Antonio.. un nombre común y bonito. Y hablaría con voz repasada, que ya no cumpliría veinte años. Bebería vino.. no se fiaría del que no lo aprecia.. su verano sería en Ribeira Sacra o en El Puerto de Santa María o en Carihuela.. degustaría queso y sardinas.. y sería gran enemigo del alardeo. Del postureo. De la arrogancia y de la falta de clase.
Sería el Señor de la Humildad. Alguien con educación, con sensatez, con modestia.
Alguien de verdad…
Dedicado a la humildad
A las personas humildes
Carlos, Pepe, Juan Carlos, Manuel, Alberto
Dedicado a la cultura
A los libros
A mi querido Luis
A los lugares mencionados
Al café
Al vino
A la verdad


