Por: Cristina Padín.
Y Agosto despertó. En azul y plata. En oro y ole. Y se acercó a aquel lugar para llevar todavía más felicidad a los días, a las tardes, a la Luna. Era una isla.. pequeña.. y bella.. salvaje..
Todo lo bonito tiene un punto salvaje y ebrio de pasión.. o quizá no todo..
La isla lo tenía. En invierno agosto sonaba lejano, y vivía allí apenas siete personas. A la isla había llegado Agosto, y con él miles de mochilas, sombrillas, planes de verano, deseos, cremas bronceadoras..
En el barco había llegado una anciana que se retiraba un mes a pintar y a leer. Un joven que estaba escribiendo un libro sobre el toreo. Dos artistas con sus guitarras. Ella, él, muchos niños…
Agosto pintó de alegría y de verano aquel rincón. Y también otros. Con emoción y sin malos rollos… Con atardeceres de postal y de faro..
Dedicado a agosto
A la pasión
Al toreo y a mi mago
A Luis
A los artistas
Al arte
A las islas
Esta historia se inspira en la hermosa isla de Ons…
A los faros


