Por: Cristina Padín.
La Libertad estaba contenta. Iba a ir a los toros, porque era libre para hacerlo, como también lo era para no hacerlo. Iba a ir.. y aplaudiría a toreros emergentes que le gustaban mucho. Fonseca, Emilio de Justo, tantos…
La Libertad adoraba beber una copa de vino al atardecer, tomar el sol y nadar en playas nudistas, leer novelas del Realismo Mágico, comer chocolate negro con sal, andar por casa con los pies descalzos, besar con pasión, el teatro.
Respetaba al que, sin insultar, no apreciaba esas cosas.
Porque la Libertad sabía que ser libre es ser sin imponer y sin criticar. Qué horror es criticar! Y su amigo el Respeto sabía que hay pensamientos diferentes. Y válidos. Y la Valentía era capaz de expresar eso, valiente! Y la Educación aceptaba cosas distintas y no insultaba. Qué vulgar es el insulto!
La Libertad se vistió de blanco y plata y partió para la Plaza…
A la valentía
A la libertad
A Juan Carlos
A Carlos
A Luis
Al toreo
A Pau
Y a los valores..


