Por: Eduardo Ruiz-Healy.
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La semana pasada el Banco Mundial difundió su reporte
titulado Global Economic Prospects (Perspectivas Económicas Mundiales), en el
cual sus expertos presentan sus pronósticos para 2023 y 2024, los cuales distan
de ser optimistas. Recomiendo su lectura y análisis para entender mejor lo que
le depara el futuro al mundo, a México y a cada uno de nosotros. Puede leerse
en www.bancomundial.org/es/publication/global-economic-prospects.
En su prefacio, el reporte asegura que el mundo
enfrenta un sombrío futuro inmediato porque “La crisis que enfrenta el
desarrollo se está intensificando. Nuestras últimas previsiones indican una
desaceleración aguda y duradera, con el crecimiento mundial disminuyendo a 1.7%
en 2023 (…) El deterioro es generalizado: en prácticamente todas las regiones
del mundo, el crecimiento de los ingresos per cápita será más lento de lo que
fue durante la década anterior al COVID-19 (…) a finales de 2024 los niveles
del PIB en los mercados emergentes y economías en desarrollo estarán alrededor
de 6% por debajo de los esperados antes de la pandemia. Además, los niveles
medios de ingresos están erosionándose significativamente – por la inflación,
la depreciación de las monedas y falta de inversión en las personas y el sector
privado”.
Y si la perspectiva mundial para este año es sombría,
también lo es para nuestro país, ya que el Banco Mundial “proyecta que la
economía de México crecerá 0.9% en 2023: un punto porcentual por debajo de nuestra
previsión de junio pasado, tras un crecimiento de 2.6% en 2022. Se espera que
la expansión continúe nuevamente en 2024, con un crecimiento del 2.3%. La
demanda interna de servicios debería seguir recuperándose gradualmente en 2023,
pero una recuperación marcadamente más débil de Estados Unidos probablemente
reducirá el crecimiento de las exportaciones y las remesas entrantes. En vista
de las obstinadas presiones sobre los precios – la inflación subyacente se
encuentra en su nivel más alto en más de dos décadas – se prevé que la política
monetaria se mantenga ajustada, con la política de tasas en dos dígitos durante
algún tiempo. Se espera que las condiciones monetarias más restrictivas pesen
sobre los componentes cíclicos del crecimiento, con la inversión estancándose
por debajo de su nivel de 2019 a lo largo del período de pronóstico. Se espera
que el crecimiento del consumo y las exportaciones repunte en 2024, conforme
disminuya la inflación y mejoren las condiciones externas”.
El crecimiento del PIB de 0.9% para 2023 pronosticado
por el Banco Mundial es similar al 0.92% que en promedio estimaron los
especialistas consultados en diciembre pasado por el Banco de México e
infinitamente inferior al 3.0% que proyectó la Secretaría de Hacienda para el
cálculo de los ingresos y el presupuesto de egresos de la federación para este
año.
Con base en ese 3.0% el gobierno federal espera
obtener ingresos tributarios de más de 4.6 billones de pesos en 2023. De estar
equivocado el cálculo, es muy probable que el gobierno del presidente Andrés
Manuel López Obrador no contará con los recursos necesarios para cumplir con
sus objetivos de inversión y gasto este año, lo cual afectará de alguna manera
los resultados electorales de 2023 y 2024.


