Por: Cristina Padín.
Febrero era muy amigo de Abril. Qué bonita es la amistad y qué bonito es abril. Quiso aquel día lleno de sol y lleno de frío hacerle un regalo… la Generosidad sonrió satisfecha: el que hace regalos es bondadoso, y el que es bondadoso nunca es soberbio. La Soberbia necesita y exige tiempo, nunca el que trabaja y se esfuerza encuentra momentos para ser presuntuoso y brusco, ese es el terreno del que no hace nada, no piensa nada, no siente nada…
Febrero regaló a Abril un helado de romero, un libro y un cuento que él mismo le contó. Se llamaba una oración y un volante. Era sobre un pequeño que padecía una enfermedad de las que se denominan raras… tan rara era que únicamente la sufrían en el mundo él y una niña. Estaba en Andalucía porque un doctor podía tener un posible remedio. Aquella tarde de febrero, la última, el niño recibió una muy calurosa acogida en una Hermandad, y una sentida oración…
El niño procedía de un sitio lejano. Adoró la oración… y su familia también..
Después Febrero escuchó flamenco, bebió vino, fue a una corrida de toros en la que participaba el excelente Lama de Góngora.. y disfrutó la esencia y el arte de esa maravillosa tierra que es Andalucía… Ya lo dice Siempre así (y cuando vuelva a Sevilla en primavera) y el que dice Sevilla dice Ronda o dice Córdoba o dice Antequera o dice Málaga… cuando se vuelve a Andalucía en primavera lo bonito se hace volante, el volante se hace andaluz, y el andaluz entrega alma y corazón..
Viva Andalucía!
Para que se investiguen las enfermedades raras
Para mi Luis, que no sufre una enfermedad rara, que es un niño con sus particularidades y su alegre sonrisa
C, P, JM, otra vez JM… E
Para febrero, que me encanta; para abril, que me fascina
Para las personas que no son soberbias
Para el toreo
Para la amistad
Para mi querido Lama de Góngora
Para la generosidad
Y para los volantes


