Por: Cristina Padín.
Dividieron a la población en cuatro zonas. A, B, C y D. Decían que los del D eran déspotas y desleales. Y tenían razón. A y B y C iban bastante bien, las cosas que se decidían solían tener sentido.. y era sencillo que se pusieran de acuerdo para hacer cosas en conjunto. A tenía alma y allí organizaban corridas de toros y veladas flamencas; B era un lugar culto y sólido, se leían muchos libros y los teatros siempre estaban llenos; C se distinguía por lo espiritual, amaban la Semana Santa, los museos religiosos…
En D nunca hacían nada interesante…
Lo peor era que insultaban y mentían. Y eso es imperdonable… manipulaban y creaban historias falsas que perjudicaban a la aldea.. dijeron que la tarde de toros se suspendería porque la ganadería no estaba contratada.. y lo cierto es que fue todo un éxito. Dijeron que aquella novela era malísima.. pero I (que era valiente) les hizo llegar una desde su zona… y el libro se leyó en clandestinidad y encantó. Dijeron que viajar era peligroso, fuera de allí todo era grotesco y horrible. Pero ellos veían fotos de viajeros… y el mundo les parecía un lugar hermoso y lleno de opciones..
Dijeron tantas cosas que en D se hartaron. Y dejaron de creerlas. Abrieron los ojos…
Hoy D no existe.. ha desaparecido. Y los que lo habitaron viven felices en otras partes…
Dedicado a los cuentos
A la verdad. La mentira es
asquerosa
Al toreo
A mi mago
A los ganaderos y a mis amigos JM y
JV
A Luis
A los libros
A los museos
Al alma y a la cultura
A I: valiente
A mis queridos M y E, B y M, P
A las historias


