Por: Cristina Padín.
La bisabuela fue palilleira. También la abuela hizo encaje de bolillos. La madre con el bolillo era una artista. Y ella y él demostraban alma y duende con los hilos… aquella tarde irían a la plaza de toros, a Las Ventas, se festejaba San Isidro.
Eran, como tantos, madrileños nietos de gallegos, niña y niño con curiosidad, con ole, alegres y con ganas de vivir, amantes de la tradición.. lectores y con afecto hacia la cultura, disfrutones. Disfrutar es vivir…
Mamá podía hacer en bolillos peliqueiros, claveles para la solapa, un hórreo. A ellos les encantaba aquello tan antiguo y bello. Eran niños de fútbol, de cine, de
conciertos de pop y de parque. Y de encaje de bolillos…
San Isidro era la pradera y el calor, ir vestido al colegio la semana previa, el verano que se anuncia… los toros… Aquella tarde festiva llevaban a los toreros una pieza que representaba un capote. Una joya!
En la televisión de Galicia, que me encanta, hablaban de encaje de bolillos Es arte! Mi madre lo hace Y en Madrid, mi querido Madrid, es festivo.
Un relato que combina esas cosas
A mi querida madre
A Madrid
Al encaje de bolillos! Puro tesoro!
A los niños creativos
A las ganas de hacer cosas y a Isabel
A las abuelas y a la mía
A los M
A mi querido Luis
A gallegos valientes y a gallegos por Madrid
Al toreo
A Ángel Téllez


