·
Entre las causas intervienen diversos
factores, entre ellos, la inmadurez neuromotora de la vejiga, y los de aspectos
psicológico y
socioeconómico.
·
Es el
pediatra, el profesional que mejor puede identificar, estudiar y tratar
el problema
La
enuresis es un padecimiento que consiste en la emisión de orina en la cama o
ropa, involuntaria o intencionalmente, diurna o nocturna, en niños mayores de
cuatro años, expuso Rafael Sauri Pat, Jefe del servicio de Pediatría del
Hospital General Regional No. 12 “Benito Juárez”, del Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) en esta entidad.
“Esta
afectación se diagnostica cuando la emisión del líquido ocurre al menos dos
veces a la semana por un periodo de tres meses, de manera persistente,
alrededor de los cinco años de edad. Aunque desde los dos años se presenta el
control, puede darse el caso de que aún mayores se orinen de forma ocasional”,
dijo el doctor Sauri Pat.
La enuresis puede ser primaria: cuando el niño nunca ha
controlado la orina durante el sueño y secundaria: cuando, aún después de haber
aprendido a no orinar la cama, vuelve a hacerlo.
A manera general, alguna de las
causas pueden ser la alteración del sueño, no haber aprendido
bien a controlar la micción (eliminación de orina) durante los primeros años de
aprendizaje o como resultado de tener alguna otra patología.
Entre
estas patologías, pueden ser de tipo biológico, psicológico y socioeconómico.
Intervienen, entre ellas, la inmadurez neuromotora de la vejiga, y las
diferentes situaciones de estrés, sobre todo escolares, divorcio o
separación de los padres, el fallecimiento de un familiar, el cambio de
residencia, el nacimiento de un hermano, accidentes e intervenciones
quirúrgicas, hospitalizaciones, etcétera.
Los niños que viven en hogares disfuncionales o con pocos
recursos económicos, tienen más probabilidades de padecer enuresis, agregó el
especialista
Para
controlar este padecimiento, comentó el pediatra, en primer lugar es necesario
realizar una historia clínica y el análisis de cada caso, impartir
psicoeducación sobre el trastorno e indicar modificación de hábitos y conducta.
Es
importante, establecer reglas para un condicionamiento de la conducta y generar
nuevos hábitos, donde el infante aprenda a tener autocontrol y autorregulación
de su micción, como la disminución de líquidos antes de ir a la cama, o levantar
al pequeño cada cierto tiempo durante la noche, para obligarlo a que aprenda a
vaciar su vejiga hasta que llegue la mañana siguiente.
“Estas
medidas ayudan a reducir el padecimiento hasta en 70 por ciento; sin embargo,
puede haber recaídas una vez que se han logrado avances. El control del
esfínter vesical tiene que ver con el desarrollo general de los niños, que es
un proceso neurobiológico, psicológico y social, indicó.
Finalmente,
Sauri Pat recomendó a los padres de familia llevar a sus hijos en esta
situación primero a su Unidad Médico Familiar (UMF) para que sea orientados por
el especialista, y en su caso, reciban el tratamiento conductual y
farmacológico adecuado.


