Gracias Presidente.
El Inegi y el Coneval son organismos
autónomos que tienen muy serias implicaciones en la vida del país y en la de
millones de mexicanos.
El Inegi se encarga de producir,
integrar y dar a conocer información estadística en materia de economía,
estadística sociodemográfica y geografía, y cuya coordinación con dependencias
del gobierno federal es fundamental para el diseño de políticas públicas.
Coneval, por su parte, tiene la
responsabilidad de emitir lineamientos y criterios para la definición,
identificación y medición de la pobreza utilizando la información que genera el
Inegi mediante los indicadores: ingreso corriente per cápita, rezago educativo,
promedio en el hogar, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad
social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la
vivienda, acceso a la alimentación y grado de cohesión social.
La importancia de las mediciones de
pobreza radica en que estos datos proveen la visibilidad requerida para
combatir la pobreza, además de que permiten a distintos órdenes de gobierno
planear y desarrollar estrategias necesarias y mecanismos de intervención más
eficientes orientados a reducir la pobreza que tanto lastima a nuestro país.
El trabajo de Coneval ha sido clave
para que la política social se mida y se evalúe, para que dé resultados también
y los más importante para que a nivel federal deje de ser utilizada como una herramienta
electoral o política.
El conflicto entre estos dos órganos
nos preocupa seriamente. Ambas instituciones requieren tener, como pilar para
su trabajo, la credibilidad. No podemos darnos el lujo de poner a la ligera, en
tela de juicio o en duda su desempeño sobre todo porque el Inegi provee al
país, y a los tomadores de decisiones, de datos clave para combatir el
principal problema y reto que enfrentamos, que es la pobreza, la superación de
55.3 millones de mexicanos que padecen esta dolorosa situación.
El rol del Coneval ha sido
prioritario. Muestra de ello es que hace pocos meses, gracias a su trabajo
conocimos que los primeros años de este sexenio el número de personas en
pobreza se incrementó en 2 millones de personas, por lo que desde el Congreso
se exigió que el gobierno actuara decididamente, replanteando la política
social, fundamentalmente la Cruzada Nacional contra el Hambre.
Como dije hace un momento: nos
preocupa que el Coneval haya cuestionado la metodología del Inegi para elaborar
las estimaciones de la pobreza en México. Esto provocó que el levantamiento
2015 se reflejara en un módulo que no es comparable con ejercicios estadísticos
de años anteriores.
Se ha señalado que la modificación
que hizo Inegi alteró los resultados sobre el ingreso de los hogares que se
puede apreciar con los siguientes ejemplos: incremento real del 11.9 por ciento
en el ingreso corriente de los hogares a nivel nacional, y más del 30 por
ciento en algunas entidades federativas entre 2014 y 2015; se presenta un
incremento real de 33.6 por ciento el ingreso en los hogares más pobres en tan
sólo un año, lo cual no es congruente con la tendencia que se ha venido
manifestando en otros periodos.
Desconocemos, incluso, si estos
incrementos guarden alguna relación con el hecho de que en el año 2015
fue un año electoral y esto impactó los resultados. O, como lo han dicho
expertos o la misma OCDE: hay una brecha de hasta el 70 por ciento entre los
datos obtenidos en las encuestas con los observados en la realidad.
Esto vulnera la solidez de la
información que sirve de base para decisiones sumamente trascendentes.
Consideramos de enorme relevancia que acudan ambos titulares a reuniones con la
Comisión Permanente, que nos expliquen a cabalidad la motivación y el impacto
de esta situación.
Además, quiero señalar que los
legisladores del PAN queremos dejar en claro que hay enormes pendientes en esta
materia. Uno de ellos es que la emisión de la Ley Orgánica del Coneval sigue pendiente
porque ha faltado voluntad política.
Hay que decir las cosas como son: ha
habido un bloqueo, se ha incumplido con el mandato de un transitorio de la
Reforma Política que fue aprobada en el Congreso hace más de dos años.
Insistimos también en que el
Presidente de la República no debe ser quien nombre al Presidente del Inegi, ya
que no debe haber resquicio alguno a la duda sobre la autonomía, la
imparcialidad, la veracidad y la confianza, principios bajo los cuales el Inegi
construye su confianza de cara a los mexicanos.
Hay una iniciativa pendiente del
senador Juan Carlos Romero Hicks, presidente de la Comisión de Educación, que
espero poder entre todos estarla discutiendo el próximo periodo ordinario.
Las reuniones que sostendremos la
próxima semana son una muestra de la disposición de los grupos parlamentarios,
de la disposición de la Mesa Directiva para ayudar de alguna manera y que ambas
instituciones sigan trabajando a favor de México.
Es cuanto, Presidente.


