Una mujer con opiniones revisionistas sobre la historia de la Segunda
Guerra Mundial fue nombrada el miércoles como nueva ministra japonesa de
Defensa, dentro de una reorganización del gabinete.
El
primer ministro, Shinzo Abe, cambió a más de la mitad de los 19
miembros del gobierno en un intento de respaldar sus objetivos en
economía, seguridad y otros campos.
Tomomi
Inada, que fue ministra de reformas y hasta hace poco ocupaba uno de
los puestos más importantes en la cúpula del gobernante Partido
Demócrata Liberal, reemplazará a Gen Nakatani en el Ministerio de
Defensa. Será la segunda mujer que ocupa el puesto.
Su
nombramiento podría afectar a las relaciones con los vecinos de Japón
en Asia con amargos recuerdos de las atrocidades de la II Guerra
Mundial.
Inada,
una abogada convertida en legisladora, frecuenta el santuario Yasukuni
de Tokio, que rinde homenaje a personas caídas en la guerra entre las
que hay criminales de guerra convictos, un gesto que los países vecinos
consideran un respaldo a la historia militarista de Japón.
La
nueva ministra también ha hecho declaraciones en defensa de las
atrocidades cometidas por Japón durante la guerra, como obligar a muchas
mujeres asiáticas a la esclavitud sexual en burdeles gestionados por el
ejército. Además, ha dirigido un comité del partido para reevaluar el
juicio de un tribunal de guerra de los Aliados.
El
ministro de Finanzas, Taro Aso; el de Exteriores, Fumio Kishida, y el
secretario jefe del gabinete, Yoshihide Suga, fueron algunos de los
miembros clave del gobierno que conservaron sus carteras, mientras que
10 ministros perdieron el puesto en la reforma.
Durante
un acto de campaña para las elecciones del mes pasado a la cámara alta,
Abe prometió centrarse en la reactivación económica a corto plazo, y
después intentar una revisión de la constitución de posguerra japonesa,
que renuncia a la guerra.
Desde
que asumió el cargo a finales de 2012, Abe ha intentado impulsar el
crecimiento inyectando gran cantidad de dinero en la tercera economía
mundial. Pero por ahora, las cuantiosas medidas monetarias y el gasto en
obra pública no han logrado reactivar el crecimiento tanto como se
esperaba.


