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El “profeta electoral” de EEUU insiste: Donald Trump va a ganar las elecciones

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Muchas cosas han pasado en
la campaña electoral en el último mes. Una
decena de mujeres han salido a la
luz pública para acusar a Donald Trump de acoso sexual, quien, además, no dudó
en llamar “mujerzuela desagradable” a
Hillary Clinton durante
un debate presidencial. Por si fuera poco, el candidato republicano se negó a dejar claro si reconocería
el resultado en caso de una
victoria de Clinton, al tiempo que se revelaban sus artimañas financieras para evadir
impuestos. Comparado con eso, los
problemas de salud de Clinton o el escándalo de sus correos electrónicos palidecen.

Y sin embargo, una
victoria de Trump sigue siendo una
posibilidad real. Es más: el ‘profeta electoral’ de EEUU, el profesor Allan J.
Lichtman, que ha
creado un método de análisis con el que ha acertado los resultados de los comicios estadounidenses
durante las últimas tres décadas, cree que ahora mismo eso es lo que va a
suceder.

El sistema de
Lichtman se
basa en 13 premisas a las que se responde ‘verdadero’ o ‘falso’.
Si seis de ellas o más son falsas, el partido en el poder perderá la
administración y será reemplazado por el rival. Las premisas son:

1. Tras las últimas
elecciones de mitad de mandato, el partido en el poder tiene más
escaños en el Congreso que
tras las previas elecciones de mitad de mandato.

2. No hay un rival serio para el nominado por el partido en el
poder.

3. El candidato del
partido en el poder es el
presidente en ejercicio.

4. No hay un tercer partido o partido independiente de peso.

5. La economía no está en recesión durante la campaña electoral.

6. El crecimiento
real per cápita durante el mandato equivale
o excede al crecimiento mediodurante los dos mandatos previos.

7. La administración
en el poder ha efectuado grandes
cambios en política nacional.

8. No hay inestabilidad social
sostenida durante
el mandato.

9. La administración
en el poder no está salpicada por ningún gran escándalo.

10. La administración
en el poder no ha sufrido ningún
gran revés en asuntos extranjeros o militares.

11. La administración
en el poder ha logrado algún gran
éxito en asuntos extranjeros o militares.

12. El candidato del
partido en el poder es
carismático o un héroe nacional.

13. El candidato del
partido rival no
es carismático o un héroe nacional.

“Las 13 claves son un
sistema de predicción con base histórica fundado en el estudio de cada elección
presidencial desde 1860 a 1980, y desde entonces lo he usado de
forma prospectiva para predecir, a menudo bastante antes de tiempo, los
resultados de las
ocho elecciones entre 1984 y 2012”, explica Lichtman. “Las
claves básicamente estiman la fortaleza y actuación del partido en la Casa
Blanca. Una respuesta de ‘verdadero’ en estas preguntas de ‘verdadero/falso’
siempre favorece al partido en el poder. Y si seis o más de las 13 claves son
falsas, ese partido es el perdedor designado”, indica.

En unas elecciones
tan atípicas como las que nos ocupan, la interpretación de algunas de estas
premisas no
es fácil: al tiempo que (premisa 7) los demócratas han instituido importantes medidas en
política nacional (como
el sistema médico conocido como Obamacare, aún en su versión más descafeinada
debido a la férrea oposición republicana) y los logros económicos de la
administración son indudables (premisas 5 y 6), la inestabilidad (premisa 8) ha
estado presente durante gran parte de los dos mandatos de Obama, del Tea Party al movimiento Occupy Wall Street, pasando por Black
Lives Matter. No hay duda alguna de que Donald Trump supone un rival serio para Clinton (premisa 2), o de que no hay
posibilidad de reelección para el presidente en ejercicio (premisa 3), pero en
otros casos no está tan claro.

Algunos observadores
creen que la
irrupción del candidato libertario Gary Johnson y del exagente de la CIA Evan McMullin como terceros candidatos (premisa 4)
puede acabar siendo un elemento decisivo, especialmente en Utah, donde las
encuestas sitúan a McMullin a la par con Clinton y Trump, y cuya pérdida supondría un duro revés para los republicanos.
Pero no hay consenso al respecto.

Lo mismo cabe decir
sobre las premisas 9 y 10: grandes iniciativas de la administración Obama, como
el acercamiento a Cuba y el acuerdo
nuclear con Irán, son percibidos como éxito o error tremebundo en
diferentes sectores de la población. Ni Hillary Clinton ni Donald Trump pueden
ser considerados héroes nacionales (premisas 12 y 13) al estilo de, por
ejemplo, Dwight Eisenhower, pero ¿son
carismáticos? Clinton
tiene la menor tasa de aprobación entre los votantes de todo signo en mucho
tiempo y es intensamente odiada
por los republicanos, pero muchas mujeres estadounidenses la consideran un ejemplo de emancipación y lucha por sus derechos. Y aunque
gran parte del país detesta a Trump, para sus partidarios más férreos es una especie de estrella del rock.

Seis
claves… volátiles

Pero Lichtman,
profesor de historia en la Universidad Americana y autor del libro’Predicting
the next president: The Keys to the White House 2016′ (Prediciendo el
próximo presidente: las llaves hacia la Casa Blanca 2016), que hasta ahora
había evitado hacer un pronóstico por considerar que los datos no estaban lo
suficientemente claros, cree que ya es posible determinar al vencedor. Y en su
opinión, los demócratas no
serán capaces de mantenerse en el gobierno.

“Antes, las claves no
eran concluyentes”, dice Lichtman, en una
entrevista con el ‘Washington Post’ publicada este fin de semana. “Por
algún tiempo, había solo cinco claves contra los demócratas en el poder. Pero
desde entonces, esta sexta clave se ha vuelto contra los demócratas, y esa es
la del tercer partido, basado en la estimación de que el candidato libertario, Gary Johnson, obtendrá un 5% o más
del voto. Ese es un gran signo de descontento contra el partido
en la Casa Blanca”, sostiene.

“Los problemas tan
severos y sin precedentes de Donald Trump, alardeando sobre el abuso sexual
para después tener a 10 o más mujeres apareciendo en público y diciendo: ‘Sí,
eso es exactamente lo que hizo’… Eso no tiene precedentes. Pero no han cambiando ninguna clave”, opina
Lichtman. Sin embargo, el profesor se cuida de señalar que, en este caso, soolo
seis de las claves son ciertas, y que alguna de ellas podría alterarse en el último
momento, especialmente la premisa del tercer partido.

El otro gran elemento
volátil es el propio Trump. “Nunca hemos visto a nadie ampliamente percibido
como un candidato tan peligroso,
creador de precedentes y con potencial de hacer historia, que haya prevalecido
desde la elección de Abraham Lincoln en 1860”, indica. Es decir, que en último
momento, históricamente, los votantes han preferido siempre evitar los
riesgos que
conlleva elegir a alguien tan heterodoxo.

Sin embargo, Lichtman abre la puerta a la posibilidad de equivocarse.
“Mire, yo no soy un adivino. No miro en una bola de cristal. Las claves se basan en la
historia, y se basan en un montón de cambios a lo largo de la historia, son
bastante robustas. Pero puede llegar un momento en el que el cambio sea tan cataclísmico que
cambie los fundamentos de cómo hacemos política, y esta elección tiene
ese potencial. Aún no lo sabemos, pero tiene el potencial”.

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