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EU nos metió en una guerra para cuidar su frontera. Con Trump podemos dejar la estrategia: analistas

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Especialistas dijeron que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca representa una oportunidad para México para cambiar la estrategia de seguridad de la última década, cuya “guerra” ha dejado miles de víctimas mortales y desaparecidos, convirtiendo al sexenio de Enrique Peña Nieto uno de los más violentos.

Donald Trump ha puesto en vilo las relaciones entre Estados Unidos, México y Canadá al anunciar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y la de otros nueve países por su salida del Acuerdo Transpacífico (TPP). El republicano también ha suspendido el programa de refugiados sirios, cancelado las visas a siete países de mayoría musulmana y robusteciendo medidas de deportación.

Mientras el magnate neoyorquino continúa firmando órdenes ejecutivas, el director del Semáforo Delictivo, Santiago Roel, sostuvo que con la administración de Trump México tiene la oportunidad de cambiar la forma en la que se combate la violencia.

“La coyuntura es esta: nos metieron a la guerra y nos obligan a estar cuidando sus fronteras para evitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos […]. Tenemos que quitarnos a la DEA de México, acabar con el Plan Mérida y regular las drogas”, dijo Roel.

Hasta ahora, el nuevo Presidente de Estados Unidos ha evitado hablar sobre la cooperación entre ambos países para paliar el crimen organizado.

Cinco cárteles operan en el país vecino, de acuerdo con el informe “Estimación de la Amenaza Nacional de las Drogas 2016”, de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Los grupos delictivos que menciona son el Cártel de Juárez, el del Golfo, el Jalisco Nueva Generación (CJNG), el de Sinaloa, Los Zetas y el de los Beltrán Leyva.

Guadalupe Correa-Cabrera, profesora de la Universidad de Texas, advirtió recientemente a este medio que la tibieza del nuevo Gobierno estadounidense para tratar este tema ha dado mayor libertad a México para emprender decisiones más unilaterales.

“Yo creo que ahora México tiene mucha más libertad de decidir, y decidir una estrategia sin la colaboración de los Estados Unidos. Y sin poner el tema antinarcóticos como algo fundamental”, dijo.

La profesora argumentó que hay una posibilidad de que la violencia baje, como un efecto derivado de la falta de persecución de los criminales: “Podrían traficar droga de manera más libre. Lo cual podría bajar los indicadores de violencia”.

El 11 de diciembre de 2006, el otrora Presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció el envío del Ejército a Michoacán para combatir las fuerzas fácticas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el primer año de la guerra emprendida por Calderón Hinojosa redujo los asesinatos en un 15 por ciento, con 8 mil 867 registros en el 2007.

Sin embargo, para 2008 la tendencia se revirtió al cerrar con 14 mil 6 asesinatos, un alza del 58 por ciento con respecto al año anterior.

“Estábamos acostumbrados de que era una medida temporal utilizar al Ejército. El Calderón confunde esto y entra en una guerra permanente”, dijo Roel.

La administración del Presidente Enrique Peña Nieto extendió la estrategia que para el final del sexenio panista ya había dejado miles de víctimas.

El pasado 20 de diciembre, durante la 41 reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Peña Nieto se jactó de la neutralización de 105 de los 122 líderes criminales fijados al principio de su administración como objetivos prioritarios.

La violencia ha ido en aumento durante su administración. De acuerdo con cifraa del Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de la Secretaría de Gobernación (Segob), el 2016 cerró con 20 mil 789 carpetas de investigación por homicidio doloso, un incremento del 22 por ciento con respecto a 2015.

Peña Nieto aprovechó esa reunión para solicitar el apoyo del Congreso para aprobar la iniciativa de la Ley de Seguridad Interior, que permite al Ejército suplir las labores de las policías en un tiempo y lugar determinado por el mandatario.

“Es humillante que los mexicanos tengamos que sufrir revisiones por el Ejército, o la Policía Federa, para ver si llevamos drogas. En eso nos ha metido Estados Unidos. Pero la culpa es nuestra”, expresó el director de Semáforo Delictivo.

Especialistas dijeron que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca representa una oportunidad para México para cambiar la estrategia de seguridad de la última década, cuya “guerra” ha dejado miles de víctimas mortales y desaparecidos, convirtiendo al sexenio de Enrique Peña Nieto uno de los más violentos.

Donald Trump ha puesto en vilo las relaciones entre Estados Unidos, México y Canadá al anunciar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y la de otros nueve países por su salida del Acuerdo Transpacífico (TPP). El republicano también ha suspendido el programa de refugiados sirios, cancelado las visas a siete países de mayoría musulmana y robusteciendo medidas de deportación.

Mientras el magnate neoyorquino continúa firmando órdenes ejecutivas, el director del Semáforo Delictivo, Santiago Roel, sostuvo que con la administración de Trump México tiene la oportunidad de cambiar la forma en la que se combate la violencia.

“La coyuntura es esta: nos metieron a la guerra y nos obligan a estar cuidando sus fronteras para evitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos […]. Tenemos que quitarnos a la DEA de México, acabar con el Plan Mérida y regular las drogas”, dijo Roel.

Hasta ahora, el nuevo Presidente de Estados Unidos ha evitado hablar sobre la cooperación entre ambos países para paliar el crimen organizado.

Cinco cárteles operan en el país vecino, de acuerdo con el informe “Estimación de la Amenaza Nacional de las Drogas 2016”, de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Los grupos delictivos que menciona son el Cártel de Juárez, el del Golfo, el Jalisco Nueva Generación (CJNG), el de Sinaloa, Los Zetas y el de los Beltrán Leyva.

Guadalupe Correa-Cabrera, profesora de la Universidad de Texas, advirtió recientemente a este medio que la tibieza del nuevo Gobierno estadounidense para tratar este tema ha dado mayor libertad a México para emprender decisiones más unilaterales.

“Yo creo que ahora México tiene mucha más libertad de decidir, y decidir una estrategia sin la colaboración de los Estados Unidos. Y sin poner el tema antinarcóticos como algo fundamental”, dijo.

La profesora argumentó que hay una posibilidad de que la violencia baje, como un efecto derivado de la falta de persecución de los criminales: “Podrían traficar droga de manera más libre. Lo cual podría bajar los indicadores de violencia”.

El 11 de diciembre de 2006, el otrora Presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció el envío del Ejército a Michoacán para combatir las fuerzas fácticas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el primer año de la guerra emprendida por Calderón Hinojosa redujo los asesinatos en un 15 por ciento, con 8 mil 867 registros en el 2007.

Sin embargo, para 2008 la tendencia se revirtió al cerrar con 14 mil 6 asesinatos, un alza del 58 por ciento con respecto al año anterior.

“Estábamos acostumbrados de que era una medida temporal utilizar al Ejército. El Calderón confunde esto y entra en una guerra permanente”, dijo Roel.

La administración del Presidente Enrique Peña Nieto extendió la estrategia que para el final del sexenio panista ya había dejado miles de víctimas.

El pasado 20 de diciembre, durante la 41 reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Peña Nieto se jactó de la neutralización de 105 de los 122 líderes criminales fijados al principio de su administración como objetivos prioritarios.

La violencia ha ido en aumento durante su administración. De acuerdo con cifraa del Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de la Secretaría de Gobernación (Segob), el 2016 cerró con 20 mil 789 carpetas de investigación por homicidio doloso, un incremento del 22 por ciento con respecto a 2015.

Peña Nieto aprovechó esa reunión para solicitar el apoyo del Congreso para aprobar la iniciativa de la Ley de Seguridad Interior, que permite al Ejército suplir las labores de las policías en un tiempo y lugar determinado por el mandatario.

“Es humillante que los mexicanos tengamos que sufrir revisiones por el Ejército, o la Policía Federa, para ver si llevamos drogas. En eso nos ha metido Estados Unidos. Pero la culpa es nuestra”, expresó el director de Semáforo Delictivo.

Apenas unas horas antes de que Trump jurara como Presiente del país más poderoso del mundo, el Gobierno de Peña Nieto decidió extraditar al líder del Cártel de Sinaloa, Joquín “El Chapo” Guzmán, a quien le esperan más de 20 años de prisión en una cárcel de Nueva York.

El profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Guillermo Garduño Valero, interpretó el acto como una exigencia del nuevo Presidente de Estados Unidos, donde, desde hace años, el Cártel de Sinaloa tiene una fuerte presencia.

“El Cártel de Sinaloa llegó a tener distintos momentos. A la llegada de Fox, en el año 2001, sencillamente se posibilitó la fuga de ‘El Chapo’ […]. Toda esta idea fue crear una hegemonía para tener una sola estructura de mando y de negociación. Hoy en día, las reglas son diferentes. Con Trump se busca fomentar el ascenso de una nueva élite bajo el narcotráfico”, dijo Garduño.

A la entrega de “El Chapo” al Gobierno estadounidense se le suma la caída de la lugarteniente en Quintana Roo, Leticia Rodríguez Lara, ocurrida el 17 de enero, y una semana después la de Juan José Esparragoza Monzón, “El Negro”, hijo del líder criminal Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”, por quien las autoridades de Estados Unidos y México ofrecen una recompensa millonaria.

Garduño aseguró que con estos casos, nuevos actores tomarán viejas plazas del tráfico de drogas.

De acuerdo con la organización Semáforo Delictivo, al menos el 50 por ciento de la violencia que azota el país podría descender si el Gobierno federal regula las drogas.

“Ese es el origen de la violencia y la corrupción extrema en México. La solución está en nosotros, esta política de la prohibición pone en manos de las mafias algo tan peligroso como son las drogas”, recomendó el director de la ONG.

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