Aquella noche en la que Mecano se coronaba como el grupo con mejor trayectoria en la entrega de Premios Amigo de 1998, fue la misma que marcó su final. Al recibir el galardón, José María Cano informó al mundo que dejaría la agrupación por cuestiones tanto personales como de salud.
Los fans estaban impactados con la revelación, al igual que los otros integrantes de Mecano: Ana Torroja y Nacho Cano.
Ninguno de ellos sabía la decisión que José María había tomado. Desde entonces cada uno ha hecho de su carrera un camino de solista, pero detrás de esa fama, había baches e inseguridades. Al menos para Ana, quien así lo confesó esta semana en Mi casa es la suya.
“Fue una ducha de agua fría para todos. ¡Nos lo hubiera dicho antes a nosotros! Ninguno lo sabía”, expresó la cantante aún sorprendida por aquel momento en el que su vida tomaba un rumbo distinto. La noticia fu un golpe fuerte para ella, tanto que la llevó a las lágrimas. Aunque tenía experiencia sobre los escenarios y dentro de los estudios de grabación, Ana no la pasó bien cuando se lanzó como solista, a ella le hacía falta el refuerzo de sus amigos en esa carrera. “Mi papel en Mecano era cantar, la voz líder y llevar la batuta sobre el escenario, pero el resto eran ellos”, recordó.
Las cosas no fueron sencillas para su disco como solista y menos cuando tuvo que grabar un disco de éxitos de Mecano, pues “cortó la vida” al material en el que ella trabajó para presentarse sólo como Ana Torroja y no como la integrante de un grupo.
El ámbito profesional no fue lo único que Ana vio afectado después de la separación de su grupo en. De forma emocional, Ana tuvo que lidiar con bastantes problemas. “Tras Mecano la vida me cambió para mal. Soy tímida. No me gusta que la gente sepa dónde estoy. De hecho, me gusta esconderme, y me fui a meter en todo lo que no me hacía bien”, confesó. “Sufrí mucho el hecho de sentirme observada. Luego entiendes el motivo por el que todo el mundo te quiere tocar y quiere algo tuyo, pero vivimos eso de no poder salir porque enseguida teníamos a todos encima”, recordó un tanto afligida.
Sin darse cuenta, Ana cayó en una depresión. “No salía de casa, perdí amigos. Solo quería estar con mi familia y con la pareja que tenía en ese momento. No quería saber nada más. Hubo veces que iba paseando y si me llamaba alguien salía corriendo”, aseguró. Afortunadamente, Ana logró superar esa etapa y enderezar el camino de su carrera.
Ana ahora vive en México, en donde se estableció desde 2013, cuando fue acusada de cinco delitos fiscales que podrían haberla llevado, al menos dos años de cárcel. Torroja aceptó la sentencia en mayo de 2014 por la que tuvo que pagar más de un millón de dólares al fisco.


