Comentaban los más pequeños del lugar que la isla chiquitina estaba habitada! Parecía un lugar ideal para jugar al escondite o a los piratas, los mayores creían que era un sitio perfecto para compartir confidencias y besos..
Andando despacito por el puente Lourdes, una dulce pequeña de ojos de agua, cruzò la distancia que separaba el pueblo de la isla, que en realidad era una península…e hizo lo que le habían dicho que hiciera…
Colocar una moneda bajo un árbol!
Y así el señor de la isla le contaría una historia!
“Una vez hubo un torero con un corazòn muy aficionado que se llamò Manuel Fuentes, con profundo amor y respeto hacia el toreo. Fue padre, y criò un hijo sano y noble, un hijo que supo estudiar y creer en los buenos consejos de su familia, un hijo que se llamò Francisco de Manuel…
Francisco de Manuel leía historias taurinas y era amigo de escuchar música pop y canciones de El Barrio, y fue admitido en la Escuela de Juli, un paraíso de ole y entrega que el matador con tanto cariño había creado… allí Francisco de Manuel soñaba ser dueño de una bella muleta sobre los alberos…
Mientras lo soñaba recibía una formaciòn muy completa, era culto y simpático y luchador, admirador de Juli y José Tomás, de Manzanares y Talavante y Roca Rey… Y no hacía mucho tiempo, cuando el otoño empezaba a acariciar Madrid él había acariciado con su piel la Puerta de la Verdad!
Y la mirada puesta en Sevilla o Nimes para ese día importante, tal vez a la vera de José Tomás y Juli”
La niña aplaudiò…
Y el señor de la isla le devolviò la moneda y le cantò una canciòn…
Ambienté esta historia en Insuiña, Arcade, me fascina ese lugar
Dedicado a Francisco de Manuel
Dedicado a Juli y la Escuela de Juli
Dedicado a Lourdes Carrasco
Dedicado a los genios del toreo
Dedicado a las historias
Dedicado a los toreros mencionados
Y dedicado a mi niño Luis