…el verano seguía su camino en toda su belleza y los días eran hermosos, largos. Se abrió la puerta del C y salió el galgo. Del A salían Hugo y Lourdes con su abuelo a pasear a su perrito Marengo. Adoraban al yayo, era alegre, taurino, futbolero.
No recuerdan exactamente cuando se dieron cuenta de que el galgo, en exceso flaco, no iba acompañado de nadie. De ninguna persona. Se dirigieron de nuevo a la puerta del C por si se les había escapado el animal… Nadie abriò… el timbre sonò una vez y otra…
Dentro se oían palabras y sonidos, pero nadie abría… Media hora más tarde el abuelo llamò a la policía… Llegaron los agentes… Pronto todo quedò muy claro. Y era atroz! La gente del C había abandonado al perro. Parecía algo muy difícil de entender…
Tras varias gestiones y consultas el asunto se resolviò bien! Los niños se quedarían con el perro, estaba desnutrido y maltratado, pero se pondría bien y estaría contento. Por la noche los pequeños dibujaron unas piedras en un papel y lo metieron en el buzòn del C…
Tenéis piedras en el corazón, escribieron…
Esta historia la viví yo, presencié lo que ocurrió con un galgo y fue justo eso, hay seres que en el corazón no tienen ni piedras…
Dedicado a mi hermana
A Lourdes
A Hugo
Y a las personas de corazón hermoso


