Nada tenía el pastor. Muchas ovejas por cuidar en su rebaño, un buen amigo y una amiga muy querida al otro lado del río, algunos libros de toreo, su prodigiosa voz para cantar temas de Siempre Así, un corazòn enamorado, oraciones para Dios, y un gran deseo de visitar Sevilla y Salamanca…
En realidad tenía mucho!
A su aldea llegò un hombre… Contaban de él que el café, que costaba tres monedas, lo pagaba con billetes… y que era de carácter seco. Le prometiò al pastor promesa de oro demasiado reluciente… Y él, que poseía esa sabiduría añeja de la vida, pronto lo supo todo.. El hombre criticaba a su amiga y su amigo…
-” Nada necesito de usted, ni nada quiero. Soy feliz con lo que tengo. Amo y soy amado. Son mis noches estrellas y silencio, y en ellas sueño que soy Curro Romero, o Morante, según el día. Valoro la amistad como lo más sagrado y puro que existe… Y rezo para que alguna vez pueda ir a Sevilla y Salamanca, sé que iré”…
Así hablò el pastor, inteligente y honesto!
Dedicado a la amistad pura y honesta, soy feliz por ofrecerla y tenerla
Dedicado a Curro Romero y Morante
Dedicado a Siempre Así
Y a mi cantante favorito, tan puro
Y a Luisito
Y a Salamanca, mi ciudad universitaria
Y a Sevilla, mi ciudad del alma


