Estaban poniendo el árbol de Navidad! A todos les encantaba esa actividad! No había colegio y fuera hacía frío, habían regresado de la calle con las mejillas coloradas y las manos heladas. Mamá estaba haciendo un pastel con manzana y turròn.
Se llevaban muy bien todos los primos. Juntos disfrutaban muchísimo. Se les había unido también la hija de un vecino, y les estaba resultando un poco… cargante! Le gustaba demasiado dar òrdenes, era presuntuosa y gran amiga de fanfarronear…
Dijo que aquella bola blanca no iría en el abeto!
Iba todo en plata y rosa, el blanco no pegaba…
“El blanco es el color de la pureza. Uno de los colores de Adviento. El blanco es nieve. Es la belleza. El color del pañuelo que pide oreja a los toreros. Es el tono de la paz. Es la humildad y la inocencia! El blanco es perfecto, y por supuesto pondremos esa bola…”
Así hablò una de las niñas. La bola se colocò. Y añadiò alma y luz al pino…
Dedicado a las personas con alma y humildad
Dedicado a los niños
Dedicado a los toreros
A mi Luisito
A Aída
A Sergio
Y al color blanco, me fascina!


