…la había perdido… Y en verdad le daba mucha pena. Le gustaría recuperarla, pero la había perdido. En octubre al abuelo, a su muy amado abuelo, le habían diagnosticado algo bastante complicado. Y difícil…
Desde entonces no había hecho más que ir a peor. Cada día empeoraba algo más… ya no podía caminar ni leer el hombre, dos cosas que adoraba. Ni degustar vino. Ni ir con él a los toros… qué tristeza…
Él poco a poco la fue perdiendo, aunque eso le entristecía muchísimo. Y ya no contaba con encontrarla… a veces soñaba en la noche con eso, se veía caminando por un sendero… pero se despertaba llorando!
Amaneciò el 18 de diciembre soleado y lindo… y él como cada año fue a rezar a la Esperanza, y la mirò y la besò y dejò que sus ojos acariciaran los de ella… Y ya en la calle su primo, que sabía de su dolor, le dijo:
“Tú no la has perdido, sigues manteniendo la esperanza…”
Y supo que era así, vivía momentos duros, pero con fe y esperanza…
Dedicado a la Esperanza
A mi Sevilla
A mi amiga Macarena
A mi niño Luis
A Pau
A mis toreros
A las personas que viven con esperanza
Y al Pele!


