Y… se abrió el primer cajón.. una estampa de la mirada tan pura de la Esperanza Macarena… la belleza más honesta, la pureza más perfecta…
Y cada esquina de la estancia se envolvió en brisa de esperanza y fe, en alma, en algo.. y en todo.
Y… se abrió el segundo cajón.. un pequeño y muy envejecido libro. Un tratado sincero y real de torería. Lances de seda y revolvería, aroma y arte. Capote y muleta. Arena y sol. Sombra y ovación. Letras bonitas, caligrafía antigua.. y la tinta negra deshilvanada..
Y… se abrió el tercer cajón… una caja… Y se abrió la caja. Lápices de colores. De los que a los niños regalan felicidad. Azul para el mar, gris-perla para la espuma del mar, rojo para la rosa, blanco para la luna de plata, verde para la manzana..
Y… se abrió el cuarto cajón. Y sonó música de Vicente Amigo..
Abrir cajones o cajas es una deliciosa sorpresa!
Dedicado a las personas especiales y geniales, y a los genios
A Natalia
A las personas que disfrutan con las sorpresas
A mi Luisito
A mi querido Cástor
A Susana
A los toreros, en especial al mío
Y a Vicente Amigo


