Días fríos de marzo! Lluviosos! Fuera el viento parecía escribir con tinta fuerte su rugido de tempestad. Dentro el fuego cantaba canciones con historia. Y con historias!
Noventa años separaban a un Carlos del otro Carlos. El primero cumpliría cien, si Dios se lo permitía, en mayo. El segundo ya había festejado los diez…
Bisnieto y bisabuelo. Inocencia frente a una muy plácida vejez, sabiduría frente al anhelo por descubrir cien mil leguas de aventura continua.. Platicaban a la vera de la lumbre..
El anciano le contaba de Manolete, el pequeño era buen aficionado, y escuchaba absorto todo aquel saber lleno de alma… Aunque algunas veces se asustaba y preguntaba por un ruido..
– Fue un perro, lejos, ladrando…
El niño tocaba también la guitarra y el piano, su corazón latía flamenco, y le agradaba oír sobre Camarón, sobre Paco de Lucía… Nada más en algún momento le sobresaltaba un sonido…
– Es la contraventana…
Y así pasaban aquella noche de confidencias, allá arriba en la montaña… Fuera, el viento seguía susurrando secretos inconfesables a las hojas de los árboles… Noche muy oscura!
Es porque quería rendir homenaje a una de las estancias que más me gustan de El bosque animado..
Dedicado a cada persona que lee, o que se interesa por leer
A Trini
A mi hermana, gran admiradora de El bosque animado
A Carlos Corradini y Carlos Carrasco
A Carmen
Al toreo, y a mi querido Juli
Al flamenco. Y los flamencos..
A mi Luis
Y a mi amiga María, hoy planeamos cosas


