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Alcaldes, empresas y ONGs inician resistencia al EU de Trump: dejan de comprar autos y alimentos

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La transformación de México a un nuevo modelo de desarrollo vendrá de lo local, no del centralismo, aseguró en entrevista el Alcalde de Tlajomulco (Jalisco), Alberto Uribe, quien desde “su pequeña trinchera” dejará de comprar vehículos de Ford y General Motors. Ambas firmas han retirado inversión de México ante las amenazas de quien mañana será el Presidente de Estados Unidos. Una acción similar fue tomada por el Gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, y previamente por dos empresas nacionales. Asimismo, más de 30 organizaciones civiles llamaron a comprar más lo hecho en la nación para dejar “de darle la espalda” a los productores locales y a pequeñas y medianas empresas.

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).– En unas horas el empresario Donald Trump, que durante 17 meses atacó a México, será el Presidente de Estados Unidos. A diferencia del Gobierno federal, desde el nivel municipal y estatal, el Alcalde de Tlajomulco, Jalisco, y el Gobernador de Campeche, estado en crisis petrolera, así como empresas nacionales y organizaciones civiles han comenzado a llamar “a la dignidad” y levantar una ola contra Estados Unidos, su principal socio comercial (hasta ahora).

Los frentes se están enfocando en contra de las empresas automotrices, las cuales decidieron retirar inversiones en México para llevarlas al vecino del norte ante las amenazas del republicano. En cuanto al consumo, más de 30 organizaciones llamaron a, sin hacer a un lado por completo lo global, comprar más lo hecho en México con el fin de fortalecer la economía interna descuidada.

Al mediodía de ayer, Alberto Uribe, el Presidente Municipal de Tlajomulco, ubicado dentro del área metropolitana de Guadalajara y sede del aeropuerto, anunció que en la siguiente compra de patrullas y vehículos del Ayuntamiento no contemplará a Chevrolet, de General Motors, y a Ford, firmas a las que se les compró anteriormente cien unidades.

En cuanto a cifras, General Motors es la gran empresa estadounidense automotriz en México. De enero a noviembre, General Motors exportó 495 mil 790 autos, produjo 649 mil 823 y vendió 266 mil 245 unidades. Por su parte, Ford exportó 351 mil 691 unidades, produjo 363 mil 396 y vendió 87 mil 020, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

“La pasada compra de vehículos en Tlajomulco fueron 99 Chevrolet y 2 Ford. En la siguiente compra, no contemplaremos de nuevo a estas marcas”, tuiteó. “No vamos a comprar a empresas que están de acuerdo en tratar a México como un país de segunda. México está unido y tiene dignidad”..

En entrevista con SinEmbargo, el Edil expuso la necesidad de no ser “sumiso, omiso y no tener dignidad” ante la serie de políticas que Trump está implementando “bastante humillantes y denigrantes contra los mexicanos” por lo que, desde “su pequeña trinchera”, un municipio cuatro veces más grande que Guadalajara, además de ya no comprar a esas dos empresas automotrices, redireccionará otras compras a otros mercados en Europa, Asia, América Latina y Canadá para disminuir la dependencia a Estados Unidos.

“La transformación de este país no se va realizar desde el centro, eso ya está comprobado, se va a hacer desde lo local. Quien entienda eso va a estar en el nuevo modelo de transformación, quien no, seguirá creyendo que el centralismo es lo que va a solucionar”, dijo vía telefónica luego de participar en la feria ‘Compra local, piensa local’.
Tlajomulco, al centro de Jalisco, centra su actividad económica en la agricultura y en empresas farmacéuticas y dulceras. Cuenta además con un corredor industrial en el aeropuerto.

Además de vetar a Ford y Chevrolet, el municipio dará una licitación de hasta 17 millones de pesos en paneles solares a la Comunidad Económica Europea, Asia, Latinoamérica y México, así como una adquisición de 5 millones de dólares para sistemas de cámaras de vigilancia.
“La suma de cada peso que pudiéramos utilizar buscaremos que no sea a compañías norteamericanas”, afirmó Uribe. “Trump está vetando a productos nacionales con la mínima gratitud por todo lo que este país ha aportado a Estados Unidos”.

El Alcalde, con estudios en Ciencia Política y Derecho, aclaró que como tal no se trata de un boicot, sino de “una petición” al gobierno de Estados Unidos a que retome lo que los ha hecho líderes.

“Estados Unidos si por algo se caracterizó es por su defensa de la libertad, de la justicia, de la democracia, de la paz y del libre comercio. No se puede permitir que un Presidente siembre odio. Necesitamos de los líderes políticos que siembren paz”, concluyó en la entrevista.

Más al sureste, en Campeche, su Gobernador Alejandro Moreno Cárdenas de igual forma anunció que su administración no adquirirá más autos de Ford, quien retiró una inversión por mil 700 millones de dólares para la construcción de lo que sería una planta en San Luis Potosí.

Su decisión la justificó como un “acto de unidad nacional” frente a la determinación de la automotriz. De acuerdo con cifras de Ford, la empresa vendió 389 unidades los primeros 11 meses del 2016 en esa entidad frente a las más de 87 mil ofertadas a nivel nacional.

“Convoco que acciones como estas se multipliquen en todo el país. Llegó la hora de demostrar de qué estamos hechos los mexicanos”, determinó en medios estatales el Gobernador de un estado que, desde la caída en los precios del petróleo, ha desacelerado. Respecto a la austeridad, recortó su sueldo un 25 por ciento.

El Alcalde de Tlajomulco coincidió en hacer un llamado a los gobernadores para hacer “un gran acuerdo nacional y de austeridad porque están volviéndose locos”.

También, añadió Uribe, es trascendental un tratado comercial con América Latina, porque “es increíble que no estemos completamente unidos cuando tenemos problemas muy similares”.

El 13 de diciembre pasado, tras el retiro de Ford de San Luis Potosí, el Grupo de Experiencias Xcaret, de Quintana Roo, y la constructora Compañía Contratista Nacional (Coconal), con sede en la capital del país, anunciaron que suspenderán la compra de automóviles a Ford.

En recomendación de Alicia Bárcena, Secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), “México debería trazar una estrategia conjunta con las empresas”, dijo en entrevista con la agencia AFP

“Trump ya dijo lo que quiere, ahora hace falta que México diga lo que quiere”, aseguró. Sin embargo, reconoció que a América Latina en general “le falta” una estrategia industrial de largo plazo como la realizada en China: sustituir las manufacturas que antes importaba con las producidas en su territorio.

MÁS CONSUMO NACIONAL

La Alianza por la Salud Alimentaria, a mitad de semana, expuso el manifiesto “¡Consumidores al Grito de Guerra!”, en el cual más de 30 organizaciones de la sociedad civil proponen dar “un giro radical” al modelo de desarrollo nacional para recuperar “la soberanía y la salud alimentaria” frente a los pronunciamientos y amenazas del magnate Donald Trump.

“El poder de decisión [consumir productos elaborados en México para apoyar a la economía local] puede doblegar a Trump”, aseguró el activista Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.

Las organizaciones exigieron el derecho de la sociedad a saber el origen de los productos en general y los alimentos en particular, así como crear un programa de mercados locales y regionales para fortalecer la producción campesina y a las pequeñas y medianas empresas.

Víctor Suárez, de la Asociación Productores del Campo, destacó en conferencia de prensa que México importa el 42 por ciento de los alimentos que la población consume, principalmente de Estados Unidos, aunque pueden producirse en el país. Al año, el país importa 12 millones de toneladas de maíz del vecino del norte, documentó.

Sin embargo, no deben cerrarse totalmente las importaciones, añadió. Basta de darle la espalda a productores nacionales, finalizó.

Compren sólo nacional, digan NO a Trump: Más de 30 grupos civiles; “el Gobierno está inmóvil”, dicen

Alrededor de 30 organizaciones hicieron un llamado a los mexicanos para implementar diversas medidas que ayuden a contrarrestar los embates del Presidente electo de Estados Unidos Donald Trump contra México. Hicieron diversas recomendaciones que, dijeron, no sólo ayudarían a fortalecer la economía del país, además mejorarían la salud de las personas. Recomendaron consumir productos nacionales; comprar en tianguis y mercados; organizarse con vecinos y compañeros de trabajo para hacer minicooperativas; así como castigar con el poder de compra a las empresas que favorezcan las políticas anticomerciales del Gobierno de Trump.

Ciudad de México, 18 de enero (SinEmbargo).- Ante las amenazas comerciales hacia México por parte de Donald Trump, Presidente electo de Estados Unidos, la Alianza por la Salud Alimentaria presentó el manifiesto ¡Consumidores al Grito de Guerra!. En el documento más de 30 organizaciones de la sociedad civil subrayan la necesidad de que los mexicanos ejerzan su poder al comprar alimentos para así fortalecer la economía nacional y local, y al mismo tiempo velar por la salud de la población.

“Los pronunciamientos y amenazas del Presidente electo de los Estados Unidos son irracionales e inadmisibles, pero deben generar una respuesta racional para dar un giro radical al modelo de desarrollo nacional y recuperar la soberanía y la salud alimentarias, fortaleciendo los procesos agroecológicos y la protección de nuestras semillas frente a los transgénicos”, señala el manifiesto.
En conferencia de prensa en la capital mexicana, la Alianza hizo un llamado a la acción ciudadana y presentó distintas propuestas específicas para los consumidores, el Gobierno y la industria, con la finalidad de fortalecer la economía interna, además de promover una alimentación saludable.

“Tiene que ver con un poder que tenemos todos como consumidores. […] El poder de decisión puede doblegar a Trump” aseguró Alejandro Calvillo, de El Poder del Consumidor (EPC). El activista alertó, además, que “hay un Gobierno [mexicano] inmóvil, frente a una gran amenaza”.

Los activistas hicieron una serie de recomendaciones al Gobierno de Enrique Peña Nieto, que comienza con un aumento al salario mínimo. Asimismo, exigieron que se garantice a la población mexicana su derecho a saber de dónde vienen los productos en general y los alimentos en lo particular, y de qué están hechos.

También pidieron que se establezca que las compras gubernamentales sean de productores nacionales siempre que exista una oferta de los mismos: urgieron a que todas las compras de alimentos para los comedores populares de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), desayunos escolares del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), hospitales, cuarteles e instalaciones de Gobierno se hagan a productores locales y regionales.

La Alianza planteó que se inicie un programa de mercados locales y regionales en todas las ciudades del país, bajo esquemas de comercio justo para fortalecer la economía campesina. Y propuso que se excluyan los cultivos básicos y estratégicos del Tratado de Libre Comercio de América Latina (TLCAN).

El documento exige que se apoye a las pequeñas y medianas empresas que ofertan alimentos saludables y frescos, ya que con ello se aumentaría la disponibilidad de opciones para reactivar el campo y la producción de comida nacional.

La última exigencia hacia las autoridades es que se revierta el incremento de los precios y la liberalización de las gasolinas y se aumente la refinación en Petróleos Mexicanos (Pemex) al 100 por ciento de la capacidad instalada.

Estas recomendaciones de consumo, dijeron los activistas, además de favorecer a la economía nacional, ayudaría a mejorar la salud de los mexicanos.

“El sistema de alimentación mexicana nos está matando”, dijo Diego de la Mora, de Fundar, Centro de Análisis, en alusión a las alarmantes cifras de obesidad, diabetes y sobrepeso que existen actualmente en todo México.

Datos de la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut) de 2016 que revelan que el 36.9 por ciento de los adolescentes en México viven con sobrepeso u obesidad, y la cifra llega a 72.5 por ciento en la edad adulta.

Ante este panorama, las organizaciones hicieron un llamado a los mexicanos a:

  • Consumir productos elaborados en el país, no importados, como una primera medida, ya que -aseguran- con ello se fortalece la economía local.
  • Comprar productos preferentemente en mercados y tianguis, donde hay mayor cercanía con los productores locales y con pequeños comercios y empresas, con lo que se contribuye a la generación de empleo.
  • Adquirir alimentos saludables y frescos. De preferencia con pequeños productores, de esta forma, señalaron los activistas, se fortalece la economía mexicana y al mismo tiempo se protege la salud.
  • Castigar con el poder y decisión de compra a las empresas que favorezcan las políticas del Gobierno de Trump.
  • Organizar con vecinos y compañeros de trabajo minicooperativas de consumo para hacer compras de productos saludables y nacionales para a baratar costos y crear consciencia.

Las amenazas del magnate neoyorquino, señaló en su oportunidad, Mercedes López, de la organización mexicana Vía Orgánica, “pueden convertirse en una oportunidad para volver la mirada hacia adentro y exigir al Gobierno que establezca políticas públicas de apoyo al campo, que fomente las siembras agroecológicas que permitirán brindar alimentos sanos y bajo esquemas de precio justo, mejorando la salud de la población y la economía campesina que ha sido muy golpeada”.

Marcos Arana, del Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos (CCESC), aseguró que los mexicanos “habíamos llegado a una zona de confort de resolver nuestros problemas con el comercio de EU [por ello] es momento de ver hacia nuestro país. México debe recuperar la soberanía alimentaria que será posible con las decisiones de consumo”.

Por su parte, Luis M. Encarnación, de la coalición Contrapeso, planteó que se necesita “real compromiso” del sector social para encaminar el desarrollo social y detener las cifras de obesidad, diabetes y sobrepeso.

Finalmente, las organizaciones urgieron a la industria mexicana a comprometerse a establecer una política de compra de insumos preferentemente nacional; y a las cadenas de supermercados, a que hagan pública una política de compras de productos nacionales y expongan claramente la procedencia de los alimentos frescos y de todos aquellos que no contengan esta información en sus etiquetas.

Víctor Suárez, de la Asociación Productores del Campo, señaló que actualmente México importa el 42 por ciento de los alimentos que la población consume, y los principales productos que importa de Estados Unidos y se pueden producir en México, son: maíz, trigo, arroz y sorgo. Además, señaló que desde EU llegan hortalizas y frutas congeladas; así como carnes de distintos tipos.

Suárez destacó que México importa del país vecino cerca de 12 millones de toneladas de maíz al año, orientadas a consumo humano, pecuario e industrial.

“México tiene la capacidad de incrementar la producción de estos alimentos para sustituir las importaciones provenientes de Estados Unidos en un periodo de tres años”, pero aclaró que no deben cerrarse totalmente las importaciones. “Es la oportunidad de defender no sólo la dignidad de la nación, sino también de reorientar un modelo fracasado de más de 25 años que le ha dado la espalda a los productores, a la producción nacional y a los consumidores”, concluyó.

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