…cuando suena la canción que anuncia del reloj el pregón, cuando es casi la hora y el segundo se alarga en miedo y oración.. cuando escribe el alma un cuento, y ese cuento como muchos empieza por tres palabras y termina en otras tres..
Érase una vez.. y fueron felices..
.. cuando rasgan las luces de los vestidos ese paseíllo trenzado en colores y esperanzas.. y ya.. cuando ya es ya, es ya!.. cuando la silueta de la plaza es ya la propia plaza.. ya empieza la corrida, el cartel ya no es papel, es redondel..
Cuando eso sucede no sé yo lo que el torero siente..
Sé lo que siente el que siente afición y anhela que todo salga bien. Y si todo ha salido bien, sin nada malo, que el burel y el matador hallen el vals lento de las joyas buenas.. y si todo ha sido así que haya triunfo, y que hable el blanco de los pañuelos, y que reine el ole..
Son los alfileres del silencio, son las hebras en el corazón hilvanadas en nervios y en emoción, son los compases del sentir torero latiendo al ritmo que marcan muletas vestidas de historia y de arte embelleciendo la arena..
Es el toreo, que pasa, y todo lo engrandece..
Es un cuento! Ha empezado la temporada.. si toda ella comienza con érase una vez y termina con y fueron felices los alfileres la habrán diseñado bien.. ojalá..
Dedicado a Miguel Poveda, como homenaje a Alfileres de colores
Dedicado al toreo y a los toreros
A mi querido Alejandro Fermín
A los maestros de los alfileres
A José Garrido, suerte!
A los cuentos..
A Luis. Y a Lourdes y Carlos…
A Alfonso Ibarra