Corea del Norte admitió por primera vez haber enviado tropas para apoyar a Rusia en la guerra contra Ucrania, particularmente en la región de Kursk. Las autoridades norcoreanas atribuyen esta intervención al cumplimiento del tratado de asistencia militar firmado con Moscú en junio de 2024.
La inteligencia surcoreana estima que el total de bajas norcoreanas ascendió a cerca de 4 700, incluyendo alrededor de 600 soldados muertos. Aproximadamente 2 000 heridos fueron repatriados a Corea del Norte y puestos en cuarentena. A su vez, el Servicio Nacional de Inteligencia surcoreano reportó que 6 000 bajas (muertos o heridos) habrían ocurrido según estimaciones de inteligencia británica —representando más de la mitad del contingente inicialmente desplegado.
La presencia militar norcoreana no estuvo exente de controversias. Se denunciaron episodios de indisciplina, como robos y consumo excesivo de alcohol, que complicaron aún más la situación militar en el terreno.
La alianza se enmarca en el denominado Tratado de Asociación Estratégica Integral firmado entre Kim Jong Un y Vladimir Putin el 18 de junio de 2024, un acuerdo con cláusula de defensa mutua que fue ratificado por ambas partes entre noviembre y diciembre de ese año.
La implicación norcoreana ha aumentado las tensiones internacionales. Seúl, Estados Unidos y sus aliados han criticado el apoyo militar norcoreano, mientras que Ucrania advirtió del peligro que representa su creciente cooperación. Por su parte, un alto mando de la OTAN estimó que un tercio de las tropas norcoreanas—más de 3 000 de unos 11 000 desplegadas— está muerto o herido, señalando problemas en coordinación y barreras lingüísticas que limitarían su eficacia militar .
En resumen, la participación de Corea del Norte en la guerra añade una nueva dimensión geopolítica al conflicto. La alianza militar con Rusia se presenta como una estrategia de supervivencia y afirmación internacional para Pyongyang, a costa de un alto costo humano.


