La Revista

AMLO, de nuevo enfermo, minimiza a la pandemia; la historia no lo absolverá

Eduardo Ruíz-Healy
Eduardo Ruíz-Healy
Sígueme en redes sociales:

Por: Eduardo Ruíz-Healy.

Twitter: @ruizhealy
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy
Instagram: ruizhealy
Sitio: ruizhealytimes.com

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el
lunes que enfermó, otra vez, de COVID-19. La primera fue el 24 de enero de
2021.

Afortunadamente para él y el país, está completamente
vacunado. El 20 de abril del año pasado recibió la primera dosis de la vacuna
de AstraZeneca, el 15 de junio la segunda, y el 7 de diciembre la de refuerzo.

A diferencia de hace un año, AMLO padece dolencias
menores, como él mismo lo dijo en un videomensaje que se transmitió durante su
conferencia de prensa que fue conducida por el secretario de Gobernación, Adán
Augusto López: “Ardor en la garganta. Es como una gripa con ronquera. Un
poquito de dolor de cuerpo al principio”.

Sus palabras seguramente tranquilizaron a sus
seguidores y a quienes sin serlo deseamos que él y cualquier persona cuyas
decisiones afectan la vida nacional gocen de buena salud física y mental.

Sin embargo, no solo minimizó las molestias que ha
sentido esta vez, sino que de nuevo le restó importancia a la gravedad de la
pandemia al señalar que “afortunadamente no vamos a necesitar hospitalizarnos
ni vamos a sufrir con pérdidas de vidas humanas. Esto es distinto. Yo diría que
este virus va de salida, ya se queda aquí nada más, no va a los pulmones”.

Con sus palabras, similares a las que han pronunciado
los dos charlatanes que están a cargo de la Secretaría de Salud, el presidente
seguramente intentó convencer a los millones que creen que todo lo que dice es
cierto, de que la pandemia ya no es un problema grave, que hay que dejar de ser
exageradamente cuidadosos para no contraer la enfermedad, que, a fin de
cuentas, como también lo dijo, para “la gran mayoría de las personas vacunadas
la variante ómicron es un ‘covidcito’…”.

Los científicos serios, no los que asesoran a Andrés
Manuel, están de acuerdo en que ómicron es menos letal que el original
coronavirus SARS-CoV-2 y su variante delta; sin embargo, jamás se atreverían a
restarle importancia calificando como un “covidcito” a la enfermedad que causa.

AMLO afirma que para “la gran mayoría de las personas
vacunadas” la nueva variante no representa un peligro grave, pero pretende
ignorar el hecho de que hasta hace una semana solo el 56.1% de la población
mayor de 18 años había recibido las dosis completas de una vacuna anticovid,
que el 6.8% solo había recibido una de dos dosis y que el 37.1% no había sido
vacunada, lo que significa que el 43.9% está en riesgo de enfermar leve o
gravemente y hasta de morir. Las molestias leves similares a las suyas
usualmente se dan en quienes han recibido la dosis completa. Mejor aún si han
recibido la de refuerzo, que desde diciembre pasado ha sido aplicada a quién
sabe qué porcentaje de los mayores de 60 años.

El presidente también minimiza que desde el 3 de
diciembre, cuando se detectó el primer caso de contagio por ómicron, hasta
ayer, 5984 personas en nuestro país habían muerto de COVID-19, un número que es
179.1% mayor que el total de homicidios dolosos que se perpetraron en noviembre
pasado.

AMLO minimizó la gravedad de la pandemia desde que
empezó y lo sigue haciendo pese a que durante su gobierno han muerto de COVID
más de 554 mil personas. La historia no lo absolverá por haber tomado una
decisión anticientífica y populista.

Eduardo Ruíz-Healy
Eduardo Ruíz-Healy
Sígueme en redes sociales:

No quedes sin leer...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Lo último