Especial / La Revista
La Senadora y ex atleta olímpica, Ana
Gabriela Guevara Espinoza fue víctima el domingo 11 de diciembre pasado de un
artero y cobarde ataque, cuando transitaba a bordo de su motocicleta por la
carretera México-Toluca una camioneta la embistió por detrás. Luego de
levantarse, pues el impacto la tiró, le reclamó al chofer del vehículo, quien
en respuesta descendió con otros tres hombres y entre todos la golpearon.
De acuerdo con los primeros reportes,
Guevara en compañía de una amiga, se dirigía de la Marquesa hacia Santa Fe en
su motocicleta Harley Davidson, cuando
una camioneta Voyager con placas del Estado de México impactó la parte trasera de su vehículo.
Tanto Ana y su acompañante, como los
pasajeros del otro vehículo, se detuvieron para revisar los daños, sin embargo,
los hombres la insultaron y se abalanzaron contra ella. Le patearon en cara y
costillas, mientras que su acompañante salió ilesa.
Los agresores abordaron la camioneta y
huyeron, mientras que Ana y su amiga, subieron a sus motocicletas y condujeron
hasta encontrar una patrulla, que las trasladó al hospital ABC de Santa Fe para
su valoración médica. Actualmente se reporta con lesiones menores y fuera de
peligro.
Da
la cara
La senadora por el PT ofreció una
conferencia de prensa a media semana donde narró la agresión que sufrió el
pasado domingo en la carretera Toluca-México; ‘nunca hice uso de ninguna índole
de poder’, aseguró
Indignada y con signos de impotencia, la
senadora por el PT, Ana Gabriela Guevara rompió en llanto durante una conferencia
de prensa en la Cámara Alta donde narró la forma en que fue golpeada por cuatro
sujetos sobre la carretera Toluca-México.
“Yo creo que más allá de lo que ha
sucedido, es un hecho cobarde”, dijo y segundos después comenzó a llorar,
mientras los asistentes -reporteros, fotógrafos y legisladores- trataban de
animarla con aplausos.
He sido siempre una ciudadana, no uso
escoltas, no tengo chofer, viajo en mi moto… Promoviendo siempre el buen haber
entre la ciudadanía. Creo en mi país y es en lo que tenemos que trabajar, no a
la violencia, no promovamos violencia y en un basta a la violencia”, advirtió.
La también medallista olímpica manifestó
que durante la agresión nunca mostró una actitud prepotente, ni se valió de su
fuero para amenazar a sus golpeadores.
Nunca pensé que fuera a pasar esto, me
toca a mí, nunca desde el momento que descendí de la moto pensé hacer uso de
ninguna índole de poder, ni de prepotencia. Nunca puse mi nombre por delante,
nunca dije quien era y nunca dije que era senadora de la República… Fui
ecuánime y aguanté cada uno de los golpes que me dieron”, precisó.
Sostuvo que decidió presentarse a la
conferencia de prensa sin lentes oscuros para que la ciudadanía viera los
golpes en su rostro.
“Esto que hoy ven y que pudiera haber
venido a esta conferencia con lentes, pero quiero que la gente me vea y que más
allá de ser quien soy y de lo que represento para este país, de mi labor
legislativa, voy a subir una foto diaria de este golpe, en hombres y mujeres
con un basta a esta violencia”, manifestó.
Afirmó que si su agresor hubiera tenido
“los huevos” de enfrentarse solo con ella, “hubiera podido hacer
algo, por lo menos meter las manos, pero no contra cuatro”.
Víctima
de violencia virtual
Pero la agresión física a la senadora
Ana Gabriela Guevara expuso otros tipos de violencia de género. En redes
sociales, además de apoyo, también ha sufrido ataques que muestran “el castigo
social por no obedecer el canon tradicional femenino”.
Guevara, quien vivió momentos de gloria
por sus logros inéditos en el deporte y por ello era considerada una heroína,
ha sido agredida ahora en Twitter y Facebook. Comentarios que le advierten que
“eso le pasa por salir de la cocina”, hasta aquellos que justifican y celebran
la golpiza porque “no parece mujer” o porque, según ellos, es lesbiana.
Cuando “no encarnas el prototipo
femenino, con tu forma de ser cuestionas el mandato de género y además se te
señala de ser lesbiana, el castigo por ello es esto”, señaló la feminista Karen
Dianne Padilla.
La misoginia que se mostró en golpes, y
ahora en tuits y comentarios, es también para “hacer saber que no se tiene el
derecho a transitar de la misma forma que los varones (en una moto) y ser
independiente”.
No deja de sorprender, dijo, que en aras
la libertad de expresión no se moderen los discursos. Es necesario que Facebook
y Twitter censuren esos comentarios violentos que, “si bien se hacen en un
lugar virtual, el odio se siente muy real”.
Lo ocurrido a la ex atleta “nos
descorazona a todas. Ni tener fuero o ser una figura importante del deporte te
exenta de sufrir violencia, todas hemos pasado de una u otra por ello”. Así que
luego de lamentar esos hechos señaló que “por fortuna es senadora”, pues eso
permitirá poner los reflectores en el tema.


