La posible imposición de aranceles del 25% a productos agroalimentarios exportados a Estados Unidos podría representar un duro golpe para la economía de Yucatán, según advirtió Ali Charruf Álvarez, presidente del Consejo Nacional Agroalimentario (CNA) en la entidad. Esta medida entraría en vigor si no se alcanza un acuerdo favorable entre los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum Pardo al concluir las negociaciones actuales.
Charruf Álvarez destacó que aproximadamente el 25% de las importaciones agroalimentarias de Estados Unidos provienen de México, incluyendo una significativa participación de Yucatán. Entre los productos exportados se encuentran verduras, fresas, carne de cerdo y diversas conservas y procesados. “México es el primer proveedor de productos agroalimentarios a Estados Unidos”, enfatizó.
El dirigente empresarial alertó que la implementación de estos aranceles sería desastrosa no solo para la actividad agroalimentaria, sino también para todas las industrias relacionadas con el sector primario. “Sin duda, esto desencadenaría una fuerte inflación en ambos lados de la frontera y se perderían empleos”, subrayó.
Actualmente, las negociaciones entre ambos países se encuentran en una prórroga que culminará el próximo 11 de marzo. Charruf Álvarez confía en que México cumplirá con los compromisos adquiridos para evitar la imposición de los aranceles. Además, señaló que estas medidas deben adoptarse no por imposición de un gobierno extranjero, sino porque son de urgente necesidad para el país.
En otro contexto, el presidente del CNA en Yucatán mencionó que, previo a la Cuaresma, algunos productos de alto consumo, como el limón persa, han incrementado su precio. Explicó que esto se debe a los ciclos naturales de producción y a factores como la alta demanda y la próxima temporada de sequía, que afecta la oferta.
La situación actual plantea un desafío significativo para la agroindustria yucateca, que depende en gran medida del mercado estadounidense. La comunidad empresarial y las autoridades locales se mantienen atentas al desarrollo de las negociaciones, con la esperanza de evitar un impacto negativo en la economía regional.


