Daniela Torre Medina
No guardamos las cosas.
ellas nos fijan.
No es memoria,
es inscripción.
Algo en nosotros
se endurece
cada vez que ocurre algo
y no hay forma de deshacerlo.
No esa memoria ligera
que se deforma con el tiempo,
sino otra:
más áspera,
más exacta,
que no recuerda,
solo permanece.
Hay un registro
al que no accedemos
pero que nos compone.
No lo escribimos,
pero lo cargamos
como una segunda estructura.
Cada gesto,
cada omisión,
cada vez que elegimos
o no elegimos,
no se pierde:
se fija.
Se vuelve orden.
Se vuelve límite.
Se vuelve eso
desde donde después
creemos decidir.
Nada desaparece.
solo cambia de lugar
hasta volverse invisibley por eso
más definitivo.
El archivo no se acumula,
condensa.
Reduce la vida
a una forma
de la que ya no puedes salir
aunque cambies de escenario.
Porque no somos lo que pensamos.
somos lo que ya quedó.
Y aun así
insistimos en llamarle cambio
a lo que apenas se reacomoda.
Repetimos.
pero con variaciones.
La misma herida,
otro lenguaje.
La misma falta,
otro nombre.
Nos movemos,
pero dentro del mismo trazo.
Como si avanzar
fuera otra cosa
que girar
sobre lo ya inscrito.
Y el cuerpo lo sabe
antes que cualquier idea.
El cuerpo no interpreta.
registra.
No tiene esencia.
tiene historial.
Cada tensión,
cada herida que cerró mal,
cada gesto repetido
hasta volverse automático,
es escritura.No en palabras,
en postura.
No en recuerdos,
en reflejos.
El cuerpo archiva
sin permiso.
No olvida
porque no necesita recordar.
Se reorganiza
alrededor de lo que pasó
hasta que lo que pasó
se vuelve lo que eres.
No hay identidad.
hay acumulación.
Eres la suma
de lo que no pudiste soltar.
Eres el rastro
de lo que te atravesó
y decidió quedarse.
Un archivo que camina.
Un documento vivo
que se reescribe
sin borrarse.
Una copia
sobre otra copia
sobre otra copia
que todavía conserva
la primera marca.
Y aunque intentes romperlo,
reinventarte,
nombrarte distinto,
algo ya fue fijado.
No como destino.
como estructura.Porque existir
no es ser,
es convertirse en huella.
Quedar inscrito
en algo que no se borra
aunque cambie de forma.
El archivo
no es un lugar.
Es la imposibilidad
de no haber sido.



