Por Marco Antonio Cortez Navarrete
“El hombre es un animal político que vive en comunidad”, dijo alguna vez Aristóteles, filósofo griego que habitó en esta tierra unos trescientos años antes de Cristo.
En la teoría aristotélica, el hombre, incluyendo desde luego a la mujer, se caracteriza por su sociabilidad y por su virtud, y al Estado lo define como una realidad natural, porque “expresa la naturaleza de las cosas, es decir, lo comunitario y lo social”.
Aristóteles nació en Estagira en el año 384 a.C., y falleció en Calcis, en el año 322 a.,C. Su educación fue en la Academia de Atenas donde adquirió fuerte influencia de Platón, Sócrates, Demócrito, Pitágoras, Epicuro, Heráclito e Hipócrates, entre otros.

A su vez, la filosofía aristotélica impactó a filósofos y pensadores de épocas más recientes, entre estos, Emmanuel Kant, René Descartes, Claudio Ptolomeo, Nicolás Copérnico y Friedrich Nietzsche.
Todo lo anterior, lo señalo por lo que pasa en México y deduzco el por qué del “cambio” de centenares de políticos, entre ex gobernantes, ex funcionarios y ex militantes a MORENA a pesar que juraron lealtad a principios e ideologías distintas,
con la mano en la cintura y valiéndoles un soberano comino las miles de personas que votaron y creyeron en ellos, ocupan nuevos y flamantes puestos bajo el régimen de un nuevo modelo de gobierno liderado física y moralmente por Andrés Manuel López Obrador autor de la literal pulverización de las organizaciones políticas tradicionales que amasaron poderes económicos y sociales en los últimos 100 años.
López Obrador al que años atrás calificaron como “un peligro para México” resultó cierto, solo que el riesgo era para aquellos que dominaban y definían los destinos del país para ser finalmente neutralizados por el tabasqueño y obligándolos a la masiva migración al partido guinda con tal de mantener sus privilegios y posiciones en la sociedad y así continuar viviendo y enriqueciéndose de los presupuestos.
Resulta que el Peje siempre fue un peligro para el modelo económico neoliberal que podría decirse comenzó con Carlos Salinas de Gortari y terminó con Enrique Peña Nieto, pasando sobre los gobiernos panistas de Vicente Fox Quesada y de Felipe Calderón Hinojosa.
Es evidente y palpable que fuera de los hombres que gobernaron en regímenes neoliberales millones de personas, la mayoría en pobreza y pobreza extrema y además marginación, siguen luchando día con día para subsistir en un país que además lidia con una espiral de violencia.
Es tal la experiencia de López Obrador que el mismo definió su postura como de izquierda, a pesar que un gran sector de la sociedad lo define como populista. Durante su gestión,
que culminará en breve,
eliminó además de partidos políticos un sin fin de instituciones e incluso modificó la constitución para reformar el Poder Judicial y para rematar alargó su mandato “quiérase o no” con el triunfo en las elecciones presidenciales de su más adelantada y destacada alumna, Claudia Sheinbaum Pardo.
¿Nació un nuevo partido de Estado? ¿Representa MORENA y él lopezobradorismo un nuevo y renovado PRI? ¿La oposición realmente existe o es parte del sistema político mexicano?. No se pero en los próximos tres años, a la mitad del mandato de la doctora Sheinbaum muchas preguntas tendrán respuesta. Por lo pronto, EEUU tomó cierta distancia al decir que Jill Biden, esposa del presidente, será quien encabezará a la delegación del país vecino del norte y destacará sin duda la ausencia de Felipe, Rey de España, quien no fue invitado por no pedir perdón por la conquista española a los pueblos originarios.
¡Qué más falta por ver! Ojalá nos alcance el tiempo para ser testigos del futuro inmediato y a mediano plazo de un México que vive —como dice AMLO— momentos estelares. Que cosa.
Hasta la próxima y sean felices que para eso venimos al mundo.


