El príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III del Reino Unido, fue arrestado este jueves bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, según confirmaron autoridades policiales británicas. La detención fue realizada por la Policía de Thames Valley a las 08:00 GMT en el condado de Norfolk, en el este de Inglaterra.
En un comunicado oficial, la Policía de Thames Valley informó que arrestó a un hombre de aproximadamente 60 años en relación con una investigación por presunta conducta indebida vinculada a funciones públicas. Aunque la corporación no identificó al detenido por su nombre, las circunstancias y la posterior confirmación pública señalaron que se trataba de Andrés Mountbatten-Windsor, conocido como el príncipe Andrés, quien fue apartado de sus funciones oficiales en años recientes.
La policía precisó además que, como parte de la misma investigación, se estaban llevando a cabo registros en domicilios ubicados en los condados de Berkshire y Norfolk. Las autoridades no ofrecieron detalles adicionales sobre la naturaleza específica de las acusaciones ni sobre el alcance de las diligencias, señalando que el proceso se encuentra en fase activa.
Tras conocerse la noticia, el rey Carlos III manifestó públicamente que “la ley debe seguir su curso” y aseguró que las fuerzas del orden contaban con su “pleno apoyo y cooperación”. La declaración fue interpretada como un respaldo institucional al desarrollo independiente de la investigación, en un contexto de alta sensibilidad para la Casa Real británica.
Horas más tarde, alrededor de las 18:50 GMT, el príncipe Andrés fue visto abandonando la comisaría de Aylsham a bordo de un automóvil, lo que indicaba que su situación jurídica estaba siendo evaluada por las autoridades tras varias horas bajo custodia.
Posteriormente, la Policía de Thames Valley emitió un nuevo comunicado en el que informó que el detenido fue puesto en libertad bajo investigación. Este estatus implica que la persona no enfrenta cargos formales en este momento, pero continúa sujeta a las pesquisas mientras se recaban y analizan pruebas adicionales.
El caso se produce en un momento en que la monarquía británica enfrenta un escrutinio constante respecto a la conducta y responsabilidades de sus miembros. Aunque el príncipe Andrés dejó de desempeñar funciones oficiales y perdió varios de sus patronazgos en años anteriores, su vínculo familiar con el monarca mantiene el asunto en el centro del debate público y mediático en el Reino Unido.
Las autoridades no han establecido un calendario para nuevas actualizaciones, y se prevé que cualquier decisión sobre posibles cargos o el cierre de la investigación dependerá de la evaluación de las pruebas obtenidas en los registros y diligencias en curso.


