Las autoridades españolas confirmaron que el número de muertos por el grave accidente ferroviario ocurrido la noche del domingo 18 de enero de 2026 ascendió a 39, mientras continúan las labores de rescate y atención a heridos en la zona de Adamuz, en la provincia de Córdoba, en el sur de España. El siniestro, que involucra la colisión de dos trenes de alta velocidad, ha provocado también un elevado número de heridos y ha generado conmoción nacional por la magnitud de la tragedia en un tramo de vía recientemente renovado y considerado seguro.
El accidente se produjo alrededor de las 19:39 horas, cuando un tren de la compañía Iryo que había partido de Málaga con destino a Madrid descarriló y parte de su formación invadió la vía opuesta justo cuando transitaba un tren Alvia de Renfe con destino a Huelva. La colisión fue de tal violencia que varios vagones de ambos trenes sufrieron graves daños y, en el caso del convoy de Renfe, algunos vagones salieron despedidos por un terraplén.
Desde temprano el lunes, los equipos de emergencia, entre ellos la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil y servicios sanitarios, intensificaron las operaciones de búsqueda de víctimas y de atención a heridos. Hasta ahora se reporta que 43 personas permanecen hospitalizadas, de las cuales 12 se encuentran en unidades de cuidados intensivos, mientras que decenas más han sido dadas de alta tras recibir tratamiento médico. Las labores en el lugar del accidente han incluido la llegada de maquinaria pesada para acceder a los vagones más dañados y retirar restos, una tarea que se espera continúe en las próximas horas dada la complejidad del terreno y del siniestro.
El gobierno español declaró tres días de luto nacional ante la magnitud del desastre y el primer ministro Pedro Sánchez se trasladó a la zona del accidente para supervisar las operaciones y expresar solidaridad con las familias de las víctimas. Autoridades han señalado que este hecho representa uno de los peores accidentes ferroviarios en el país en más de una década, y han garantizado una investigación exhaustiva para determinar las causas que llevaron al descarrilamiento y posterior choque de los trenes.
La investigación se centra en esclarecer por qué el tren de alta velocidad descarriló en un tramo recto de la vía que había sido recientemente renovado y por el cual los trenes circulaban dentro de los límites de velocidad establecidos. El ministro de Transportes describió el accidente como “extraño” dada la modernidad de las infraestructuras y los trenes implicados, lo que plantea un desafío técnico para los expertos encargados de recomponer los hechos y evitar futuras tragedias similares.
Mientras tanto, las autoridades mantienen habilitados centros de atención para familiares de pasajeros que estaban a bordo de los convoyes involucrados y han pedido paciencia y colaboración de la ciudadanía para facilitar las labores de identificación de los fallecidos y la atención médica a los heridos. La suspensión de varios servicios ferroviarios de alta velocidad entre Andalucía y otras regiones del país se ha prolongado como medida preventiva y para facilitar las investigaciones.
El accidente ha generado un amplio impacto social y mediático tanto en España como internacionalmente, con muestras de solidaridad de distintos gobiernos y organizaciones que han seguido de cerca las actualizaciones sobre el número de víctimas y la evolución de la investigación. El aumento de la cifra de muertos a 39 refleja la gravedad del choque y subraya la necesidad de esclarecer con precisión las causas que condujeron a esta tragedia en la red ferroviaria española.


