El anuncio de que Bad Bunny encabezará el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX ha desatado una fuerte polémica política y cultural. Varios sectores lo han cuestionado por cantar principalmente en español, por su crítica abierta a las políticas migratorias de Estados Unidos y por su decisión de evitar realizar conciertos en el territorio continental estadounidense debido a los temores sobre la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Durante su presentación como anfitrión en Saturday Night Live, Bad Bunny no huyó al enfrentarse a las críticas. En su monólogo, dijo: “Si no entendiste lo que acabo de decir, tienes cuatro meses para aprender”. También declaró: “Más que un logro mío, es un logro de todos. Nadie podrá borrar ni quitar la huella (de los latinos) ni nuestra contribución a este país”.
En apoyo al artista, Jennifer Lopez –con quien Bad Bunny compartió el escenario en el medio tiempo del Super Bowl 2020– cuestionó las críticas recientemente. En una entrevista, expresó sorpresa sobre la controversia y enfatizó la trascendencia cultural del intérprete: “Su música trasciende el lenguaje”. Además, lo describió como uno de los artistas más prominentes del mundo y mostró su entusiasmo por su próximo espectáculo.
Pero la discusión no ha quedado en el plano artístico. Corey Lewandowski, asesor informal del Departamento de Seguridad Nacional bajo la actual administración, afirmó que habrá agentes del ICE presentes en el estadio durante el evento, como parte de una política de control migratorio incluso durante la transmisión del show. La Casa Blanca, en cambio, aseguró que no tiene planes concretos de redadas durante el evento, aunque reiteró su postura en favor de deportar a personas indocumentadas que cometan delitos.
Bad Bunny, ciudadano estadounidense de Puerto Rico, defendió que su rechazo a llevar su gira por EE. UU. continental se basó en su preocupación por la seguridad de sus seguidores latinos frente a posibles operativos migratorios. “Hubo muchas razones por las que no me presenté en Estados Unidos… estaba el problema de que, por ejemplo, el maldito ICE podría estar afuera”. La elección de su actuación en el Super Bowl, un evento con alcance global, representa para él una oportunidad de visibilizar las contribuciones de los latinos y de desafiar las narrativas culturales predominantes.
La tensión entre entretenimiento, política y representación cultural se encuentra en el centro de esta controversia. En los próximos meses será clave observar cómo reacciona el público, los medios y los poderes estatales frente a un espectáculo que promete mucho más que música.


