Ciudad de México.- El director italiano Bernardo Bertolucci reconoció que junto al el actor Marlon Brandon engañaron a la protagonista de El último tango en París, Maria Schneider en la famosa escena de una violación.
“Quería la reacción de una chica, no de una actriz” justificó Bertolucci, quien pactó con Brandon no contarle Schneider lo que realmente sucedería.
“No quería que Maria fingiese la humillación, quería que la sintiera. Los gritos, el ‘¡no, no!’. Después me odiaría toda su vida”, confesó el italiano en una entrevista de 2013 en la Cinemateca francesa, pero que con motivo del Día Internacional contra la Violencia Machista, ha sido recuperada y ha llenado de indignación.
“Culpable, pero no arrepentido”, dijo sentirse Bertolucci por la escena. “Me porté de una manera horrible con ella”, reconoció y añadió que le escondieron el detalle de la mantequilla usada como lubricante.
Según cuenta el director italiano, no se volverían a ver nunca tras ese rodaje. Ella lo odió toda su vida a él “e incluso a Marlon”.
Scheneider murió en 2011, dos años antes de las declaraciones de Bertolucci. Durante el rodaje, ella tenía 19 años de edad y Brando, 48
Bertolucci no especificó si el sexo fue real, una leyenda que siempre ha rodeado a la película, pero reconoce abiertamente que la escena no fue consensuada.
Tras las declaraciones la noticia ha adquirido relevancia, pero Scheneider se refirió en diversas ocasiones anteriormente a este suceso. En 2007, dijo al Daily Mail que “no estaba en el guion original. Solo me la contaron antes de filmarla”.
“Debería haber llamado a mi agente o a mi abogado, porque no se puede obligar a una persona a hacer algo que no está en el guión, pero en ese momento, no lo sabía”, dijo la actriz.
“Marlon me dijo: ‘No te preocupes, es solo una película, pero, a pesar de que lo que hacía Marlon no era real, yo lloraba lágrimas de verdad’”.
“Me sentí humillada y, para ser honesta, un poco violada”, explicó. Después de la escena, ninguno de los dos la consoló ni se disculpó.
Ella no volvió a rodar una escena de sexo en toda su carrera, que estuvo marcada por la depresión y las drogas.


