La relación entre Brandon Aiyuk y los San Francisco 49ers ha llegado a su fin. El gerente general del equipo, John Lynch, confirmó en conferencia de prensa que el receptor abierto no volverá a vestir el uniforme del conjunto californiano.
“Creo que es seguro decir que jugó su último snap con los Niners”, expresó Lynch. “Es lamentable. Una situación que simplemente salió mal. Analizaré con detenimiento qué se podría haber hecho de otra manera, pero a veces, simplemente, no funciona. Y creo que éste fue un caso en el que eso sucedió”.
La salida de Aiyuk es el desenlace de una relación que se deterioró a lo largo de las últimas temporadas. Luego de un conflicto contractual en el verano de 2024, ambas partes firmaron una extensión por cuatro años y 120 millones de dólares, con 76 millones garantizados. Sin embargo, la tensión se intensificó semanas después con un desacuerdo entre Aiyuk y el entrenador en jefe Kyle Shanahan durante un entrenamiento, evidenciando la falta de conexión entre jugador y equipo.
El rendimiento de Aiyuk en el campo tampoco ayudó a mejorar la situación. Tras perderse el campamento de entrenamiento, promedió apenas 58.5 yardas de recepción por partido sin anotar touchdowns en los primeros seis encuentros de la temporada. El 20 de octubre de 2024, una lesión grave en su rodilla derecha —rotura de ligamento cruzado anterior, colateral medial y menisco— puso fin a su campaña y disminuyó considerablemente sus posibilidades de ser intercambiado.
Con el paso del tiempo, los conflictos se profundizaron. Aiyuk dejó de asistir a sesiones de rehabilitación y, en julio de 2025, los 49ers anularon los 27 millones de dólares en garantías de su contrato para 2026. Shanahan señaló en noviembre: “En mis más de 20 años como entrenador, nunca me había encontrado en una situación en la que se anulara el contrato de un jugador”.
En diciembre, el equipo colocó a Aiyuk en la lista de reserva, asegurando que no jugaría en 2025. Posteriormente, cortó toda comunicación con la organización. “Diría que para mí, oficialmente, se acabó la última vez que intenté contactarlo y no pude, y luego lo intenté un par de veces más y tampoco pude”, dijo Shanahan. “Es algo que nunca había visto en 22 años como coach. Es lamentable, porque es confuso para todos nosotros, pero al final ‘es lo que es’”.
El equipo ahora debe decidir si liberará a Aiyuk o buscará un intercambio, aunque esto último parece improbable debido a las condiciones de su contrato y estado físico. En ambos casos, los 49ers asumirían una carga considerable en el tope salarial: cerca de 30 millones de dólares en dinero muerto, divididos en dos temporadas si la transacción se realiza después del 1 de junio.
Lynch comentó que la salida de Aiyuk permitirá al equipo tener mayor flexibilidad salarial de cara a futuras negociaciones, especialmente ante la posible salida de Jauan Jennings y la limitada participación del joven Ricky Pearsall durante la última campaña.
Respecto a las razones del distanciamiento final, el gerente general fue claro: “Ojalá lo supiera… no puedo ayudarte en eso”.
A pesar de los intentos por reparar la relación, el ciclo de Brandon Aiyuk con los 49ers ha llegado a su final. El equipo, por su parte, ya se prepara para una nueva etapa sin uno de sus receptores más prometedores.


